55 días en Pekín (1963)

                                            55 días en Pekin

55 días en Pekín (1963) de Nicholas Ray es un film de aventuras basado en el colonialismo de principio del siglo XX, en el que varias potencias mundiales que se encuentran en China son acosadas para que abandonen el país, uniéndose entonces dichas potencias para protegerse juntas hasta que lleguen los refuerzos. Dirigida con un ritmo acelerado en la acción y más pausado en el resto, es una obra entretenida y apasionante por momentos que trata de lanzar al espectador el mensaje de integridad y principios ante la presión exterior, cautivando con esa premisa a los cinéfilos clásicos y seguidores del género, a lo que además le acompaña unas enormes interpretaciones de caras conocidas para concluir un notable film que sin ser de visión obligada cumple bien con lo que se espera de él.

La fotografía es lumínica y alusiva del lugar en una gran labor repleta de detalles estimulantes y estéticamente decorativos que transportan al público, logrando una labor grandiosa y muy vistosa en sus portentosas imágenes. La música es melódica y tranquilizadora por un lado e inquietante por otro según la acción, en un bello y dramático acompañamiento musical que arrolla y enardece las batallas, añadiendo también emotividad en las escenas oportunas. Los planos y movimientos de cámara consuman una labor técnica muy apropiada en lo que ofrece a través de los subjetivos, generales, reconocimiento, grúas, seguimiento, panorámicos, cámara en mano, plano-contraplanos, avanti y retroceso que exprimen lo mejor de la acción y las interpretaciones.

Las actuaciones son deslumbrantes e intachables. Como protagonistas Charlton Heston está admirable y con su personalidad e integridad moral habitual, Ava Gardner está seductora y persuasiva y David Niven destacable y convincente en su forma auténtica y caballeresca de actuar, siendo oportunos los acompañamientos de Robert Helpmann, Flora Robson, Leo Genn, John Ireland, Kurt Kasznar y Paul Lukas entre otros. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones sugestivos de la época y lugar así como también de los distintos lugares y procedencias de cada soldado en una espléndida labor que, junto con los evocadores decorados y exteriores, te transportan al momento y lugar en cuestión.

El guion, escrito por Philip Yordan y Bernard Gordon, es ameno en las aventuras de varias potencias militares instaladas en China, las cuales reciben el ultimátum de huir de allí para no ser aniquilados por las gentes del lugar, y sin embargo deciden quedarse y resistir hasta la llegada de refuerzos, finalizando un film aventurero y digno de ver y ser recordado que no pasará desapercibido entre los seguidores del género. Esto se lleva a cabo con una narrativa con voz en off afable y explicativa al principio del film, siendo el resto educado, clásico y militar para transportarte in situ. Cabe señalar también, el montaje lineal y seguido que se toma su tiempo en ir desarrollando su historia y personajes.

Concluyendo, la considero una obra aventurera y entretenida que perdura eficazmente a través del tiempo con la intención de aleccionar al público con mensajes de dignidad, honor y principios aún cuando todo se pone en contra, concluyendo con esa intención un film notable y recordable pero no imprescindible. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, efectos, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones, decorados y narrativa que vuelven a 55 días en Pekín, un film con todos los componentes para gustar pero no deslumbrar a toda clase de públicos.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 7 SOBRE 10

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55 días en Pekín (1963), 7.0 out of 10 based on 1 rating

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