Acordes y desacuerdos

acordes y desacuerdos

Acordes y desacuerdos de Woody Allen, es una comedia basada en el jazz en los años 30. Dirigida con un ritmo dinámico pero moderado, y al modo propio y sentimental que tiene el director para plasmar lo que le gusta, homenajea al jazz de los años 30 con mucho acierto y atractivo. Realizada de manera impecable y maravillosa, tiene un resultado eclipsante y soberbio que deja patente el amor del director por la música de jazz clásica.

La fotografía, usa con habilidad la luz tenue, que hace al film sugestivo y te transporta a la época con imágenes sensacionales y llamativas que son encantadoras por estar repleta de detalles inspiradores. La música, acompaña al film en todo momento, al principio y al final con sus habituales sonidos de bandas, y el resto con sonidos sugerentes e inspiradores llenos de melodías. Y los planos y movimientos de cámara, hacen un gran trabajo técnico con el uso del plano subjetivo, primera persona, generales, detalle, seguimiento, avanti, retroceso y reconocimiento.

Las actuaciones, son intachables y pertinentes. Con Sean Penn con inestabilidad psicológica y determinación, Samantha Morton noble e ingenua y Uma Thurman encantadora y cumplidora en su labor. Siendo oportunos los acompañamientos de Anthony LaPaglia, James Urbaniak y John Waters. Empleando para estos, unos vestuarios y caracterizaciones clásicos y elegantes que son evocadores a la época y lugar, al igual que los esmerados y estilosos decorados que te transportan en una gran dirección artística.

El guion, escrito por el mismo director, es interesante y agradable, por estar argumentado con mucho atractivo, y por ser verosímil y divertido en una trama arrolladora y bien trabajada, dejando clara evidencia de su pasión por este tipo de música. Y emplea una narrativa original, en la que el director y otros amantes del jazz, explican las peripecias del protagonista a lo largo del film. El resto es sencillo y directo, con algún toque chulesco por parte del principal que marca claramente la personalidad de este.

Concluyendo, la considero una de las obras indispensables y necesarias del director, ya que es inspiradora en su homenaje a una de sus pasiones, que además deja bien plasmada en casi todos sus films, y que además es entretenida, encantadora y de gran belleza visual. Recomendable por su dirección, guion, interpretaciones, fotografía, música, vestuarios, caracterizaciones, decorados y narrativa que convierten a Acordes y desacuerdos, en un film a tener en cuenta en las buenas comedias del director, y que gustará ver a sus seguidores y al público en general.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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Acordes y desacuerdos, 8.0 out of 10 based on 1 rating

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