Al diablo con el diablo (2000)

                                          al diablo con el diablo

Al diablo con el diablo (2000) de Harold Ramis es una comedia llena de fantasía en la que un hombre con poco éxito y amigos que pretende hacer amigos a toda costa, recibe la visita del demonio en forma de mujer para concederle siete deseos que este mismo se dedica a estropear. Dirigida con un ritmo vigoroso y con un estilo puramente cómico que se base en las ocurrencias del diablo, es una obra simpática que sin llegar a ser buena gusta ver por sus innumerables escenas divertidas y caracterizaciones del protagonista, concluyendo un gracioso film que no destaca ni por su trama ni por sus actuaciones, sino por las complicadas situaciones a la que es sometido Brendan Fraser en sus múltiples caracterizaciones.

La fotografía es evocadora a cada lugar mostrando, logrando una labor llamativa y vistosa que aumenta la jocosidad del film y estimula al público con sus imágenes estéticamente hilarantes. La música es variada y rítmica en unas sutiles melodías que acompañan el film según el momento, pasando de emotivas y armoniosas por un lado a arrolladoras y excitantes por otra, aunque tiene sus fallos en no acertar en ocasiones con la música que pertenece a algún lugar. Los planos y movimientos de cámara consuman una labor técnica bien trabajada a través del uso de los plano-contraplanos, primeros y primerísimos planos, generales, panorámicos, aéreos, travellings, steadycam, avanti, retroceso, cámara en mano y circulares que sacan lo mejor del film. Cabe destacar también, los efectos visuales competentes y confeccionados para aumentar el humor en las escenas claves.

Las actuaciones son genuinas y cumplidoras en humor. Cuenta con las carismáticas interpretaciones de Brendan Fraser que está sensible y apropiado en sus múltiples personalidades del protagonista y Elizabeth Hurley que está sensual y provocativa en su personaje manipulador de demonio, siendo buenos y divertidos los acompañamientos de Frances O´Connor, Orlando Jones y Paul Adelstein entre otros. Emplea para estos unos vestuarios y caracterizaciones asombrosos y muy bien trabajados para aumentar el humor en cada deseo formulado por el protagonista.

El guion, escrito por el director junto con Larry Gelbart y Peter Tolan, no es que esté muy trabajado pero si tiene detalles originales que agradan y divierten al público poco exigente en humor que busque comedias sencillas, ya que este se basa en los deseos que el protagonista pide al diablo a cambio de su alma para amenizar así el rato viendo como el demonio estropea cada deseo formulado por este. Esto se lleva a cabo con una narrativa expresiva y sencilla que de forma disparatada y en ocasiones efusiva agrada al espectador escuchar, ya que sus diálogos sarcásticos o inocentes se recordarán tras su visionado. Cabe señalar también, el montaje rítmico y acompasado que exprime mucha historia en menos de 90 minutos.

Para finalizar, la considero una comedia entretenida aunque no indispensable que sin llegar a ser una obra notable gusta ver por sus escenas llenas de un humor algo absurdo pero efectivo para hacer pasar un buen rato al público más comercial y menos exigente. Recomendable por su dirección, música, montaje, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones y diálogos que convierten a Al diablo con el diablo, en una cinta jocosa por los deseos frustrados a los que someten al protagonista.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 5 SOBRE 10

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