Ana y los lobos (1972)

                                              ana y los lobos

Ana y los lobos (1972) de Carlos Saura es un drama basado en una institutriz inglesa que llega a una extraña familia para educar a los niños de esta, aunque en realidad el fuerte del film son los tres hermanos a cada cual más extraño y desconcertante para la protagonista. Dirigida con un ritmo lento y con un estilo enrarecido típico de algunos films del director, es una obra personal y algo extraña que transporta al espectador a una casa tradicional donde vive una madre anciana con sus tres hijos, siendo uno de ellos autoritario, otro libidinoso y otro místico y en medio de todos ellos una institutriz inglesa para mostrar unas insólitas situaciones que dejan al público algo descolocado, concluyendo un buen film del director que es una de sus obras a tener en cuenta y que además hace un crítica sagaz a la  familia tradicional española del momento.

La fotografía es lumínica y evocadora al hacer gran uso de los claroscuros en un estimulante trabajo que es competente y estéticamente apropiado para lo que ofrece el film por sus múltiples matices. La música es folklórica al principio, siendo después usada solo en contadas ocasiones para no desviar la atención del espectador. Los planos y movimientos de cámara consuman una labor técnica particular del director mediante el uso de los plano-contraplanos, seguimiento, reconocimiento, panorámicos, subjetivos, avanti, retroceso, primeros planos, detalle y cámara en mano que sacan lo mejor de la historia y las interpretaciones.

Las actuaciones son aceptables y apropiadas para el film. Como protagonistas Geraldine Chaplin está destacable en una intachable labor, Fernando Fernán-Gómez está acertado en su papel con hundimiento psicológico y Rafaela Aparicio bien en su línea habitual, siendo pertinentes los acompañamientos de Juan María Prada, Juan Vivó, Marisa Porcel, Anny Quintas y Charo Soriano. La dirección artística emplea para estos unos vestuarios y caracterizaciones humildes y sugestivos de los personajes y también elegantes según el momento en una correcta labor que junto con los decorados y exteriores te transportan in situ.

El guion, escrito por el director junto con Rafael Azcona, es una extraño trama embrollada y de difícil comprensión y seguimiento por sus complicados y excéntricos personajes que forman la historia, exponiendo una trama penetrante en varios aspectos que juega además con el autoritarismo del franquismo en algún personaje, haciendo con ello un buen ejercicio cinematográfico que no mantiene el alto nivel todo el rato y que sin embargo al final mejora considerablemente como bien le gusta hacer al director. Esto se lleva a cabo con una narrativa intrigante y extraña que añade misterio al film y deja clara la personalidad de cada uno de los personajes. Cabe señalar también, el montaje seguido y personal que no se toma prisas ni en mostrar la verdadera cara de los personajes ni tampoco en  la historia para deslumbrar al espectador al final.

En conclusión, la considero una obra personal e inolvidable sobre todo por su desenlace que dejará buenas vibraciones tras su visionado, ya que va creando una atmósfera enrarecida poco a poco hasta llegar a un digno final que descoloca al público. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, actuaciones, montaje, planos, movimientos de cámara y narrativa que convierten a Ana y los lobos, en un film que deja lo mejor para el final y que no dejará a nadie indiferente tras su visionado.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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Ana y los lobos (1972), 8.0 out of 10 based on 1 rating

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