¡Ay, Carmela! (1990)

                                                ¡Ay, Carmela!

¡Ay, Carmela! (1990) de Carlos Saura es una comedia dramática basada en un grupo de cómicos que se dedican al teatro de variedades para entretener a los soldados republicanos de la guerra civil española, y cuando se dirigen a Valencia para continuar con su show, los atrapa el bando nacional y los hace prisioneros con la intención de que les amenice una importante reunión de militares. Dirigida con un ritmo apacible y con el estilo del director pero con notas más folklóricas, es una obra entretenida que mezcla con acierto el humor y el drama para llamar la atención del espectador, llevando a cabo un film que equidista algo del drama psicológico más usado por el director y que sin embargo acierta al ofrecer una historia divertida dentro de un trasfondo histórico y político que provoca al espectador sea cual sea su condición política.

La fotografía es alusiva y competente al mostrar imágenes estéticamente apropiadas para transportar al espectador in situ, exponiendo exteriores ruinosos para dar a entender la gravedad del conflicto. La música es folklórica y evocadora con canciones típicas españolas y conocidas que son usadas solo en los espectáculos de los protagonistas, usando también en alguna escena sonidos inquietantes y turbadores para agitar al público. Los planos y movimientos de cámara consuman una labor técnica particular del director a través del uso de la cámara en mano, generales, reconocimiento, seguimiento, steadycam y subjetivos que sacan lo mejor de las interpretaciones y la historia.

Las actuaciones son acertadas y cumplidoras. Como protagonistas Carmen Maura está genuina y con carácter propio en su labor, Andrés Pajares está auténtico en su línea cómica habitual y Gabino Diego está acertado en su papel más usado, siendo pertinentes los acompañamientos de Armando de Razza, Miguel Rellán, Edward Zantara y José Sancho entre otros. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones sugestivos a militares republicanos, nacionales e italianos, así como también de civiles en una magnífica labor que junto con los decorados y los exteriores te transportan.

El guion, escrito por el director junto con Rafael Azcona, tiene una historia divertida aunque también dramática al mostrar una trama de unos artistas de variedades en un trasfondo político e histórico tan importante como la guerra civil española para agradar al público con un buen espectáculo que no defrauda y es de los más conocidos del director. Esto se lleva a cabo con una narrativa sugestiva y evocadora de cada personaje para dejar clara su condición y forma de ser. Cabe señalar también, el montaje lineal y rítmico que exprime buena historia entreteniendo y haciendo pasar un rato para dejar lo más importante para el final.

En definitiva, la considero una digna y entretenida obra de Carlos Saura que gustará a sus seguidores y a los que disfruten con las comedias dramáticas con trasfondos políticos muy conocidos para concluir de un modo desconcertante como bien le gusta hacer al director. Recomendable por su dirección, guion, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones y narrativa que convierten a ¡Ay, Carmela!, en un film divertido y ameno que no defrauda y gusta al público por dejar lo mejor para final y dejar así la sensación de haber visto una buena película mejor de lo que en principio parecía.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 7 SOBRE 10

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