Candilejas (1952)

                                      candilejas

Candilejas (1952) de Charles Chaplin es un drama romántico que narra el declive de un payaso. Dirigida con un ritmo majestuoso y con un estilo lleno de vida y tristeza, es una obra atrevida por la crítica que contiene del capitalismo estando ya el director vigilado por el comité de actividades antiamericanas, aventurándose a confeccionar una cinta llena de sentimentalismo que muestra lo que puede ser sus propias vivencias al pasar el cine mudo a sonoro y dejar de ser visto como la estrella que fue. Realizada de modo espléndido tiene un resultado excepcional de visión obligada para todos los públicos.

La fotografía en blanco y negro es magistral en definición y tiene unos detalles maravillosos que te transportan al momento y lugar, añadiendo con ella emotividad a un film sobresaliente. La música, que es obra del mismo Chaplin, consiguió el oscar 21 años después y está considerada una de las mayores obras musicales de la historia del cine gracias a unos sonidos bellos y totalmente inspiradores que acompañan la acción cuando es oportuno. Los planos y movimientos de cámara cumplen con un sobrio pero elegante trabajo técnico mediante el uso de los generales, reconocimiento, primeros planos y seguimiento que sacan lo mejor de la historia y las interpretaciones.

Las actuaciones son deslumbrantes y muy verosímiles. Como protagonistas Charles Chaplin está brillante como nostálgico y soñador y Claire Bloom cumple en un gran acompañamiento, siendo sorprendente e inesperada la reaparición de Buster Keaton que representa al igual que Chaplin un papel prácticamente autobiográfico, contando también con los papeles de Nigel Bruce, Sydney Chaplin, Norman Lloyd y Melissa Hayden. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones estéticamente trabajados en alusión a la época en que se basa la historia y a los personajes del teatro, al igual que los oportunos decorados que te transportan eficazmente al lugar.

El guion, escrito por el mismo director, es triste y conmueve por ser tan entrañable y real como cierto, ya que exhibe la caída en picado de un artista cuando pasa su momento, tal y como le paso a Chaplin al pasar el cine de mudo a sonoro, encerrándose en su idea de no acoplar su arte a las nuevas tecnologías aunque por suerte para nosotros dio el brazo a torcer y realizó joyas como esta de la que les hablo. Esto se lleva a cabo con una narrativa afable y acogedora que gusta escuchar, ya que guarda en su interior muchas frases celebres recordadas del genial director, y que además contiene, unos diálogos ágiles e ingeniosos. Cabe destacar también el montaje con flash-back que sitúan al espectador en el corazón del protagonista.

En conclusión, la considero una obra indiscutible e inmortal de uno de los mejores directores y actores que ha dado la historia del séptimo arte, ya que guarda en su interior una historia triste y conmovedora que calará en el corazón de hasta los más insensibles, dejando tras de sí una estela de conmoción que es recordada incluso con el paso de los años cada vez que veamos como una estrella cae del firmamento. Muy recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones, decorados y narrativa que hacen de Candilejas, una cinta imperecedera y sentimental que aunque no recurra a su preciado vagabundo y no tuviera en su momento la aceptación que le correspondía por la censura estadounidense, es nuestro deber como enamorados del  cine engrandecerla como se merece por ser única y cautivadora.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 10 SOBRE 10

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