Carretera perdida (1997)

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Carretera perdida (1997) de David Lynch es un thriller psicológico de cine negro y surrealismo de cine independiente norteamericano, considerado por muchos como una película de culto. Dirigida con un ritmo paulatino y con el estilo habitual del director que crea una atmósfera enrarecida pero atrayente, es una obra excepcional dentro del universo Lynch, y por supuesto, es enrevesada y de difícil comprensión pero cautivará sin remisión a todos los seguidores del género y del director que no busquen obras lógicas, sino experimentos oníricos abiertos a distintas interpretaciones. Realizada de manera personal y subjetiva tiene un resultado sorprendente que atrae y seduce a sus incondicionales.

La fotografía es desconcertante al tener muchos flashes que estimulan al público y añade enigma a la trama, gracias a unas imágenes misteriosas que impactan y fascina al público. La música es variada y tiene sonidos rítmicos sugerentes que obtienen la total atención del público gracias al hipnotizador trabajo de Angelo Badalamenti, que una vez más consigue un trabajo sobresaliendo que turba y da intriga a un film cautivador. Los planos y movimientos de cámara completan una notable labor técnica a través del uso de los primeros y primerísimos planos, seguimiento, subjetivos, cenitales, reconocimiento, voyeur, detalles, grúas, avanti, retroceso y cámara en mano que sacan lo mejor de la trama y las interpretaciones.

Las actuaciones son auténticas y verosímiles. Como protagonistas Bill Pullman trabaja con oscuridad psicológica, Patricia Arquette hila una interpretación convincente, Balthazar Getty cumple con su tarea y Robert Blake brilla en una labor impasible y tenebrosa, siendo aceptables los acompañamientos de Natasha Gregson Wagner, Jack Nance y Richard Pryor entre otros. La dirección artística emplea para estos unos vestuarios y caracterizaciones variados según el personaje, que pueden ser elegantes, informales o incluso oscuros en una pertinente labor.

El guion, escrito por el director junto con Barry Gifford, es insólito y bastante incomprensible como es costumbre en el singular cineasta, siguiendo una trama algo intrincada pero que absorbe al público aún siendo incoherente en su totalidad. Pero desde luego, cabe resaltar que completa una tarea excepcional que es perniciosa y profunda para los públicos que busquen a Lynch en estado puro. Esto se lleva a cabo con una narrativa misteriosa que da más intriga al film y que hipnotiza al espectador con un lenguaje tétrico y recóndito. Cabe destacar también, el montaje con el uso del flash-back recordatorio en el que realmente no se diferencia muy bien lo real de lo irreal.

En conclusión, la considero una obra imprescindible e indeleble de David Lynch, la cual añade el componente de cine negro a los géneros ya habituales del director como el surrealismo o el drama psicológico, concluyendo una de sus mejores obras en las que una vez más, su significado ni es claro ni es coherente pero desde luego, si es penetrante y atractivo para sus seguidores. Recomendable por su dirección, guion, interpretaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara y narrativa que vuelven a Carretera perdida, un film magistral e incomprensible que cautivará a todos aquellos que busquen finales abiertos a múltiples explicaciones.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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Carretera perdida (1997), 8.0 out of 10 based on 1 rating

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