Casablanca (1942)

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Casablanca (1942) de Michael Curtiz es un drama romántico inigualable considerado por muchos como una película de culto y por otros como la mejor película de la historia. Dirigida con un ritmo vigoroso y con un estilo particular y único que la hacen además de excepcional, una cinta entretenida y apasionante, es una obra que no solo sobrevive eficazmente el paso del tiempo, sino que va ganando adeptos a medida que la van descubriendo nuevas generaciones, siendo en definitiva un clásico irrepetible, tanto por la historia en sí, como por el trasfondo político en el que sucede. Realizada de manera magistral tiene un resultado incalculable que es de visión obligada para todos los públicos.

Musicalmente, es sugerente a la trama y estimulante con la marsellesa como himno, ya que emplea sonidos inquietantes e inspiradores gracias a la mano inconfundible de Max Steiner. La fotografía en blanco y negro está repleta de detalles y tiene un resultado fascinador que mantiene al público enamorado, no solo durante su visionado, sino después de su conclusión. Los planos y movimientos de cámara consuman una completísima labor técnica mediante el uso de los primeros y primerísimos planos, reconocimiento, subjetivos, seguimiento y travellings que son estéticamente admirables e inteligentes.

Las actuaciones son todas sobresalientes e increíbles. Como protagonistas Humphrey Bogart está arrollador y deslumbrante en uno de los mejores papeles que se recuerdan, Ingrid Bergman está sensual, bella y lustrosa, Paul Henreid trabaja con profundidad y carácter, Claude Rains está carismático y cumplidor, Sydney Greenstreet hila un remarcable papel y Dooley Wilson destaca también en su tarea, siendo magníficas además las interpretaciones de Peter Lorre y S.Z. Sakall entre otros. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones evocadores y trabajados en detalles, que muestran con elegancia y distinción a todos los personajes en una impecable labor.

El guion, escrito por Julius J. Epstein, Philip G. Epstein y Howard Koch y basado en la obra de Murray Burnett y Joan Alison, es apasionante y sustancioso tanto en su desarrollo como también por tener una definición extraordinaria para cualquier cinéfilo clásico. Además, también guarda en su interior algunos detalles para el recuerdo no solo para los amantes del séptimo arte, sino para todo el público en general. Esto se lleva a cabo con una narrativa clásica e intachable de todos los personajes que te transporta con mucho acierto al film y unos diálogos ingeniosos y espontáneos que llevan impresa gran ironía por parte de los protagonistas. Merece la pena también señalar el montaje ideológico con inteligente uso del flash-back explicativo para situar al espectador en la historia.

Concluyendo, la considero una obra inmortal e indispensable en todos los sentidos y totalmente apasionante, con algunos detalles que pasan desapercibidos y que generan gran curiosidad entre aquellos cinéfilos que exprimen las obras geniales una y otra vez, siendo por tanto un film perfecto y cautivador. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios, decorados, narrativa y diálogos que convierten a Casablanca, en uno de los mejores films de la historia del séptimo arte por su simbolismo y excelente desarrollo y definición que quedará plasmada para siempre, en la cabeza y el corazón del espectador.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 10 SOBRE 10

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Casablanca (1942), 9.0 out of 10 based on 4 ratings

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