Dejad paso al mañana (1937)

                                              dejad paso al mañana

Dejad paso al mañana (1937) de Leo McCarey es un drama basado en un matrimonio de ancianos que por problemas económicos pierden su casa y se van a vivir por separado con sus hijos. Dirigida con un ritmo paulatino y con un estilo sincero y conmovedor que llega directamente al corazón, es una obra hermosa que muestra la realidad de las personas ancianas cuando tienen problemas y sienten que son un estorbo para sus hijos, consiguiendo cautivar con ello a toda clase de cinéfilos con la naturalidad de lo que se ofrece y de cómo se ofrece, ya que no pretende dar lástima, sino mostrar la triste realidad a la que todos nos enfrentaremos algún día.

La fotografía en blanco y negro es alusiva y elegante en imágenes idóneas y bien cuidadas en detalles que dan belleza al film, logrando una labor agraciada y humilde que da confort en su visionado. La música es emotiva y melódica en sus hermosas canciones sugerentes que son tranquilizadoras y conmueven aunque sin excederse en las escenas oportunas, dando un sutil acompañamiento musical. Los planos y movimientos de cámara consuman una buena labor técnica a través del uso del avanti, retroceso, generales, seguimiento, reconocimiento, americanos, planos medios y detalles bien elaborados que sacan lo mejor de las interpretaciones y su entorno.

Las actuaciones son admirables y espléndidas. Como protagonistas Victor Moore está notable y creíble y Beulah Bondi irreprochable en su labor, ambos como matrimonio ya mayor que tienen que separarse e irse a vivir cada uno con un hijo distinto, siendo intachables también los acompañamientos de Fay Bainter, Thomas Mitchell, Porter Hall y Barbara Read. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones elegantes pero sin exagerar, que son alusivos a la clase social a la que pertenecen los protagonistas y al clasicismo de la época en una correcta labor que junto con los decorados te transporta.

El guion, escrito por Viña Delmar, Helen Leary y Noah Leary y basado en la novela de Josephine Lawrence, es bello y emotivo por plasmar la vejez de un matrimonio que tiene que separarse por problemas económicos e irse a vivir por separado con distintos hijos, dejando la hermosa y triste sensación tras su visionado de haber visto algo real y sincero que profundiza inevitablemente en el corazón incluso de los cinéfilos más exigentes, finalizando lo que sin duda es uno de los más destacables films del director y de la década. Esto se lleva a cabo con una narrativa clásica y desesperanzada que es expresiva y variada según el personaje, logrando una impecable labor que gusta por exponer la cordialidad y educación familiar de su momento. Cabe destacar también, el montaje lineal y seguido que marca claramente la intención que tiene la historia desde el principio.

Para finalizar, la considero una obra indeleble e insustituible que llega directamente al corazón del espectador por ser bella y conmovedora en su trama, logrando quedarse por siempre en el público exigente de dramas clásicos sinceros que no pretenden impresionar, sino más bien mostrar algo sincero y puro. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios y narrativa que convierten a Dejad paso al mañana, en un film magnífico y hermoso para todo aquel que se disponga a descubrirlo y sentirlo.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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