El baile de los vampiros (1967)

                                                    el baile de los vampiros

El baile de los vampiros (1967) de Roman Polanski es una comedia de terror que parodia a los vampiros basada en un doctor y su ayudante que paran en una extraña posada donde un vampiro rapta a la hija del posadero, entonces buscan el castillo para salvar a esta y demostrar la existencia de los vampiros. Dirigida con un ritmo vital y con el estilo técnico personal del director aunque trata el género cómico y paródico que no es muy corriente en él, es una obra divertida y con algunas escenas memorables que cautivan a los seguidores del género al parodiar a los vampiros como no se había hecho hasta entonces, encantando al público con uno de los films más conocidos del famoso cineasta, que además, tiene el aliciente de estar interpretado en parte por Sharon Tate, su mujer por aquel entonces que tristemente fue asesinada poco después por la familia de Charles Manson.

La fotografía es alusiva y fantástica al estar repleta de detalles llamativos que cautivan en su visionado, logrando imágenes misteriosas y tétricas que atrapan al espectador y lo transporta a un mundo ficticio muy atractivo de ver. La música es divertida en sus ritmos llenos de melodías turbadoras y enigmáticas que son utilizadas según la escena, siendo estos en algún momento fantasmagóricos acorde con la trama. Los planos y movimientos de cámara consuman una labor técnica que ayuda a ser el film más hilarante mediante el uso de la cámara en mano, generales, primeros planos, reconocimiento, circulares, seguimiento, subjetivos, avanti y acelerada que saca lo mejor de la acción y las interpretaciones.

Las actuaciones son cómicas e inocentes. Como protagonistas Roman Polanski está sensible y miedoso en un personaje bastante cobarde, Jack MacGowran está cumplidor en un papel guasón y Sharon Tate está sensual e ingenua, siendo buenos los acompañamientos de Alfie Bass, Ferdy Mayne y Jessie Robins entre otros. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones sugestivos y fascinantes al ser estéticamente encantadores y bien trabajados del primero al último, cumpliendo con una espléndida labor que junto con los excelentes decorados te transportan in situ.

El guion, escrito por el director junto con Gérard Brach, es divertido en sus embrolladas e insólita historia que parodia a los vampiros y que atrapa a todos los seguidores del género, yendo de menos a más tanto en interés como en humor en sus innumerables escenas, finalizando lo que sin duda es uno de los mejores films del director en el que además, domina un género que no su más habitual. Esto se lleva a cabo con una narrativa ocurrente y expresiva que tiene en su interior unos diálogos burlones y afilados para volver el film de lo más hilarante pero sin excederse.

Concluyendo, la considero una obra imperecedera e indispensable en la filmografía del director y de las parodias cómicas que cautiva al público con su humor e historia entretenida repleta de escenas divertidas que serán de lo más amenas para el espectador. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones, decorados y narrativa que hacen de El baile de los vampiros, un film fabuloso y agradable de ver en su historia jovial repleta de escenas inolvidables.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 7 SOBRE 10

 

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El baile de los vampiros (1967), 7.0 out of 10 based on 1 rating

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