El cabo del terror (1962)

                                               el cabo del terror

El cabo del terror (1962) de J. Lee Thompson es un thriller basado en un abogado que es acosado junto a su familia por un psicópata contra el que testifico y metió 8 años en la cárcel, por ser testigo de su intento de violación. Dirigida con un ritmo vigoroso en la acción y paulatino en el resto y con un estilo que se toma la venganza muy en serio, es una obra incitadora y más aún para la época, logrando atrapar y machacar al espectador al antojo del director con intriga y suspense en estado puro, gracias a una cinta soberbia que consiguió someter al público con tanta categoría que incluso salió de ella el conocido remake de Martin Scorsese El cabo del miedo, en el que curiosamente trabajan algunos de los protagonistas de este film pero con papeles distintos.

La fotografía en blanco y negro está repleta de matices sensacionales que cautivan al público, consiguiendo una labor portentosa y estéticamente inquietante que obtiene un resultado excelente y digno de elogio por mantener al público en suspense. La música del gran Bernard Herrmann es insidiosa de principio a fin, sobre todo en las escenas pertinentes para alarmar al público y excitarlo con sus sonidos arrolladores que añaden intriga y hacen sentir la amenaza al espectador todo el film. Los planos y movimientos de cámara consuman una gran labor técnica mediante el uso de los detalles, seguimiento, cámara en mano, subjetivos, tercera persona, travellings, primeros planos, voyeur, circulares y avanti y retroceso que incrementan la atención del espectador y aumentan la tensión.

Las actuaciones son deslumbrantes y admirables. Como protagonistas Robert Mitchum está contundente en una manifiesta labor y Gregory Peck está íntegro en su línea habitual, siendo remarcables los acompañamientos de Polly Bergen, Lori Martin, Martin Balsam, Jack Kruschen y Telly Savalas entre otros. La dirección artística emplea para estos unos vestuarios y caracterizaciones variados según el personaje que van de elegantes por un lado a informales por otro en una buena labor que, junto con los decorados y los exteriores, te transportan eficazmente.

El guion, escrito por James R. Webb y basado en la novela de John D. MacDonald, es penetrante como pocos por exponer una trama provocadora que asfixia al público gracias a su trama, actuaciones y música que lo tienen todo el rato en tensión, ya que su historia sería una pesadilla para cualquier persona que vaya por el camino recto. Esto se lleva a cabo con una narrativa conspiradora y clásica que es todo el rato insinuante y desde luego expresiva en sus diálogos. Cabe destacar también, el montaje no narrativo que pone una puesta en escena psicológica y muy visual.

En definitiva, la considero una obra imprescindible e inolvidable en el género y no solo por tener una secuela tan conocida, sino porque constituye un notable film de intriga que mantiene el suspense todo el rato, yendo en aumento hasta alcanzar un sublime final que deja al espectador exhausto. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios y narrativa que vuelven a El cabo del terror, en un film de lo más recordable para toda clase de públicos.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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El cabo del terror (1962), 8.0 out of 10 based on 1 rating

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