El coleccionista (1965)

                                           el coleccionista

El coleccionista (1965) de William Wyler es un drama psicológico sobre el secuestro de una mujer por una obsesión. Dirigida con un ritmo moderado y con un estilo que tiene momentos de suspense mezclados con una historia sustanciosa, es una obra que mantiene todo el rato al público pegado al asiento, provocándolo con el doble significado del secuestro y el supuesto síndrome de Estocolmo, surgiendo con todo ello una trama triste y bella a la vez pero con un final que deja absorto al público en uno de los trabajos más absorbentes y profundos del director. Realizada de manera maravillosa tiene un resultado excepcional en uno de los mejores films de Wyler.

La fotografía es evocadora e incluso claustrofóbica gracias a unas imágenes llenas de matices estéticamente apropiados que cumplen con un competente trabajo. La música es melódica y en ocasiones deleitosa al usar sonidos que pasan de dar intriga a inquietar a un público que siente el estimulo de una labor turbadora que acompaña magistralmente el film. Los planos y movimientos de cámara confeccionan un estupendo trabajo técnico a través del uso del reconocimiento, primeros planos, primerísimos, subjetivos, seguimiento, voyeur, panorámicos, avanti y cámara en mano que sacan lo mejor de las interpretaciones.

Las actuaciones son remarcables y llenas de profundidad. Como protagonistas Terence Stamp está brillante en una labor con hundimiento psicológico y Samantha Eggar está cautivadora en una difícil tarea llena de integridad, siendo acertados los acompañamientos de Mona Washbourne y Maurice Dallimore entre otros en pequeños papeles. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios elegantes y naturales en un correcta labor que junto con los oportunos decorados te transportan in situ. Cabe destacar del montaje, el uso del flash-back recordatorio para poner al público en situación sobre la difícil psicología del protagonista.

El guion, escrito por Stanley Mann y John Kohn y basado en la novela de John Fowles, es penetrante en una trama incitadora y sustanciosa que gusta a todos los públicos, arrollándolos con una historia atractiva en la que sentimientos como la impotencia, el engaño, la pena, la obsesión y el amor, se dan la mano para construir esta película de lo más absorbente de Wyler, siendo en definitiva una de las mejores obras del director. Esto se lleva a cabo con una narrativa con voz en off misteriosa al principio y al final del film, que es insidiosa y oscura en sus insinuaciones, creando gran interés en el público.

Concluyendo, la considero una obra inmortal e indispensable tanto en la filmografía del director como en el séptimo arte, ya que atrapa la total atención del espectador y lo sacude con una trama de lo más incitadora que produce diversas sensaciones en el público más dramático, entre las que destaca la indignación. Además, su final es de lo más sobresaliente y deja al público estupefacto. Muy recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, planos, movimientos de cámara, vestuarios y narrativa que hacen de El coleccionista, un film deslumbrante para todos los públicos que se quedará en la retina de todos aquellos amantes del buen cine con finales provocadores.

 PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 9 SOBRE 10

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El coleccionista (1965), 9.0 out of 10 based on 1 rating

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