El expreso de Chicago (1976)

                                             el expreso de Chicago

El expreso de Chicago (1976) de Arthur Hiller es una comedia de acción en la que un editor de libros viaja en tren de Los Ángeles a Chicago y en el trayecto se enamora de la secretaria de un famoso profesor que es asesinado en el tren, comenzando entonces las aventuras del protagonista tanto dentro como fuera del expreso. Dirigida con un ritmo dinámico y con un estilo eficaz y ameno que mezcla notablemente varios géneros, es una obra divertida y con una historia entretenida en su interior, aunque su verdadero fuerte es cuando Richard Pryor aparece en escena y hace pareja cómica con Gene Wilder, formando desde entonces uno de los dúos cómicos cinematográficos más recordados y concluyendo con ello un film que sin ser imprescindible se puede ver una y otra vez sin miedo a aburrirse.

La fotografía está repleta de detalles evocadores que logran una eficiente y confortante labor que gusta ver y que es algo claustrofóbica dentro del tren, pero desde luego es estéticamente apropiada en lo que ofrece. La música es melódica y agradable en sus armoniosas melodías en la trama cuando surge el amor, con sonidos tranquilizadores y otros estimulantes y enardecedores cuando la acción entra en escena. Los planos y movimientos de cámara consuman una buena labor técnica mediante el uso de los generales, primeros planos, plano-contraplanos, seguimiento, aéreos, reconocimiento, detalles, planos americanos y cámara en mano que saca lo mejor de la historia y las interpretaciones. Cabe destacar también, los efectos visuales competentes y asombrosos para la época en determinada escena al final del film.

Las actuaciones son genuinas y auténticas en su dúo cómico. Como protagonistas Gene Wilder está carismático en su papel habitual y Richard Pryor está brillante con sus toques cómicos más reconocidos, siendo correctos los acompañamientos de Jill Clayburgh, Patrick McGoohan, Ned Beatty, Ray Walston, Richard Kiel, Scatman Crothers y Clifton James. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones elegantes pero sin exagerar en una correcta labor que junto con los decorados y exteriores te transporta a cada lugar donde sucede la acción.

El guion, escrito por Colin Higgins, no es que sea apasionante pero mantiene el tipo la primera mitad y luego mejora notablemente en humor cuando el dúo protagonista empieza con sus comentarios habituales para hacer reír al público incluso con el paso de los años, siendo por tanto un film que puedes ver en más de una ocasión y que de hecho te quedas viéndolo cuando lo dan por la tele por enésima vez. Esto se lleva a cabo con una narrativa cuidada en un lenguaje educado y cordial que se vuelve también insinuante en las escenas de cortejo o insidioso e intrigante cuando comienzan los problemas, además por supuesto de tener unos diálogos espontáneos y ocurrentes del famoso dúo que amenizan y divierten el final de la película. Cabe señalar también, el montaje lineal y seguido que narra a buen ritmo bastante historia y entretiene sin hacerse pesado.

Para finalizar, la considero una obra entretenida e indispensable en su buena mezcla de géneros que es recordada además por ser la primera de varios films que protagonizaron Gene Wilder y Richard Pryor para deleitar a todos sus seguidores en la jocosidad de sus comentarios. Recomendable por su dirección, actuaciones, música, montaje, efectos, planos y narrativa que hacen de El expreso de Chicago, un film divertido y ameno que sin ser brillante gusta ver y se recuerda con risas y satisfacción.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 7 SOBRE 10

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El expreso de Chicago (1976), 7.0 out of 10 based on 1 rating

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