El hijo de la novia (2001)

                                                el hijo de la novia

El hijo de la novia (2001) de Juan José Campanella es una comedia dramática basada en un hombre de edad media que tiene un restaurante del que quiere deshacerse por exceso de estrés y cuyo padre se quiere casar con su madre que tiene alzheimer para renovar los votos matrimoniales. Dirigida con un ritmo paulatino y con un estilo personal que mezcla con mucha eficacia el humor y el drama para cautivar al espectador, es una obra admirable en su trama y en sus subtramas que logra un resultado soberbio y digno de elogio, concluyendo un ingenioso film que merece la pena ser visto y disfrutado por toda clase de públicos, ya que deja un recuerdo excepcional tras su visionado.

La fotografía es alusiva al lugar gracias a unas imágenes competentes que cumplen con un decente trabajo en lo que se propone mostrar. La música es enardecedora en sus ritmos en algunas escenas, pero en líneas generales es bella y emotiva para añadir confort al film, logrando un encantador acompañamiento musical que enternece con sus melancólicas melodías. Los planos y movimientos de cámara consuman un particular y notable trabajo técnico mediante el uso del avanti, seguimiento, cámara en mano, tercera persona, steadycam, circulares, reconocimiento, subjetivos, rotación y primeros y primerísimos planos que exprimen lo mejor de las interpretaciones.

Las actuaciones son estupendas y señaladas del primero al último. Como protagonistas Ricardo Darín está remarcable en su línea habitual, Héctor Alterio trabaja con nostalgia en un sincero papel y Natalia Verbeke está noble y sentida en su labor, siendo buenos los acompañamientos de Norma Aleandro, Eduardo Blanco, Gimena Nóbile y Claudia Fontan entre otros. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones informales o elegantes según el personaje y su condición en una correcta labor que junto con los decorados te transportan in situ.

El guion, escrito por el director junto con Fernando Castets, tiene todos los componentes necesarios para emocionar al público, ya que su entramado conmueve y divierte a partes iguales para deleite de todos sus seguidores, finalizando un film sincero y profundo que llega sin paradas al corazón de todos los que se aventuren a descubrirlo. Esto se lleva a cabo con una narrativa sugestiva del lugar que es variada según el personaje, pasando de afable y afectuosa a irónica o incluso triste en una expresiva labor que tiene momentos geniales que harán reír o llorar en lo que sin duda es una montaña rusa de emociones encontradas. Cabe destacar también, el montaje lineal y acompasado que se toma su tiempo para exponer su trama y a sus personajes.

En definitiva, la considero una obra inolvidable e insustituible en su género que enternece y divierte a partes iguales, ya que su encantadora historia es llevada a cabo con mucho oficio y corazón y sin un efectismo falso para apoyarse, sino tan solo con una trama emotiva y bella que no se olvida con el paso de los años. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, música, montaje, planos, movimientos de cámara y narrativa que vuelven a El hijo de la novia, un film espléndido que cautivará a todos en su visionado.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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El hijo de la novia (2001), 8.5 out of 10 based on 2 ratings

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