El jinete pálido (1985)

                                         el jinete pálido

El jinete pálido (1985) de Clint Eastwood es un western remake de Raíces profundas basado en un grupo de personas que buscan oro y sufren el acoso de una banda del propietario del resto de las explotaciones mineras, mientras tanto, llega un enigmático predicador que defiende a los colonos del cacique local. Dirigida con un ritmo pausado y con un estilo personal del director que mete emotividad y mensaje de integridad a un film del oeste, es una obra notable cuya trama está mejor trabajada que la mayoría de los western, profundizando en los personajes para calar en toda clase de espectadores y no solo a los seguidores del género, concluyendo un hermoso film que cala en el público eficazmente por su historia y calidad cinematográfica.

La fotografía es evocadora del western gracias a sus portentosas imágenes que están repleta de detalles estéticamente bien trabajados, haciendo sentir confort o impacto al espectador dependiendo de la escena. La música es inquietante y turbadora en las escenas oportunas, logrando un insidioso trabajo con sonidos intensos que estimulan o tranquilizan según el momento de la acción, manteniendo al público expectante en su visionado. Los planos y movimientos de cámara consuman una gran labor técnica mediante el uso de los circulares, travellings, seguimiento, primeros y primerísimos planos, panorámicos, reconocimiento, cámara en mano, planos medios y generales, subjetivos y avanti que sacan lo mejor de la historia y las interpretaciones.

Las actuaciones son profundas y remarcables. Como protagonistas Clint Eastwood está deslumbrante en un papel en el que a su faceta habitual de tipo duro se le suma gran amabilidad con los colonos y Sydney Penny está natural y susceptible en su papel de joven adolescente, siendo también señaladas las interpretaciones de Michael Moriarty, Elisha Cook, Chris Penn y Carrie Snodgress entre otros. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones alusivos y bien elaborados al western en una gran labor que junto con los pertinentes decorados te transportan al momento y lugar en cuestión.

El guion, escrito por Michael Butler y Dennis Shryack, es un claro remake de Raíces profundas y tiene una atractiva historia en su interior en la que de nuevo aparece un jinete desconocido que en esta ocasión es un predicador sin nombre que se queda en la tierra de colonos para protegerlos del cacique local, concluyendo un apasionante film con toques románticos y emotivos que gustará a toda clase de públicos y no solo a los amantes del género. Esto se lleva a cabo con una narrativa variada de afable y cordial por un lado a insidiosa y amenazadora por otro según el personaje en una acertada tarea.

En definitiva, la considero un western magnífico y con detalles particulares del director que va generando poco a poco interés hasta alcanzar un emocionante final que mantiene al público en suspense y le deja totalmente satisfecho. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones, decorados y narrativa que vuelven a El jinete pálido, un film imprescindible en el género y en la filmografía del director, ya que gustará a toda clase de públicos por no ceñirse solo al tipo de género al que pertenece, sino que ofrece también otros detalles que se le suman.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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El jinete pálido (1985), 8.0 out of 10 based on 1 rating

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