El manantial (1949)

                                                 el manantial

El manantial (1949) de King Vidor es un drama romántico basado en un arquitecto con ideas originales y propias que intenta a toca costa hacer las cosas a su manera y se enamora de una periodista a la que también le gusta la innovación e ir por libre. Dirigida con un ritmo vigoroso y con un estilo hábil que incita al público con mucho estilo, es una obra impoluta y bien llevada a cabo en su historia e interpretaciones, exponiendo un atractivo film que mantiene al público atento de un desenlace que aunque sea bastante predecible no deja de llamar la atención a los cinéfilos clásicos, concluyendo uno de los films más destacables del director.

La fotografía en blanco y negro hace gran uso de los claroscuros en un alusivo trabajo que es estéticamente espléndido en sus imágenes repletas de matices que transportan eficazmente al público. La música de Max Steiner es melódica y clásica como es habitual en él, ya que sus sonidos dramatizan el film y también inquieta al público, acompañando la película en los momentos oportunos para añadir intriga al melodrama. Los planos y movimientos de cámara consuman una notable tarea técnica mediante el uso de los subjetivos, tercera persona, detalles, generales, planos medios, seguimiento, primeros y primerísimos planos, avanti y retroceso que sacan lo mejor de las interpretaciones.

Las actuaciones son auténticas e impecables. Como protagonistas Gary Cooper está genuino e íntegro en un certero papel y Patricia Neal está contundente y persuasiva en su labor, siendo apropiados los acompañamientos de Raymond Massey, Kent Smith, Robert Douglas y Henry Hull entre otros. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones elegantes y distinguidos para marcar claramente la alta clase social de los protagonistas en una estupenda tarea que junto con los fastuosos decorados te transportan al momento y lugar en cuestión.

El guion, escrito por Ayn Rand y basado en su propia novela, deja patente su admiración por el arquitecto real Frank Lloyd Wright y es llamativo en su modo de ofrecer las cosas, aunque utiliza la arquitectura como mascarada para exhibir la historia de amor y pasión entre los rebeldes protagonistas, finalizando un atractivo film que gustará a todos los cinéfilos clásicos pero que no es una obra imprescindible dentro del séptimo arte. Esto se lleva a cabo con una narrativa insidiosa y conspiradora que con un lenguaje clásico cumple con una labor impecable que gusta escuchar.

Concluyendo, la considero una obra destacable en la filmografía del director que tiene el atractivo de exponer una lucha entre la riqueza y el arte para incitar al público con su mensaje de integridad cuando todo se pone en tu contra, aunque el modo en el que los muestra podría haber sido mejor. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, planos, movimientos de cámara, vestuarios y narrativa que convierten a El manantial, en un film provocador en su mensaje aunque tampoco es imprescindible de ver por los cinéfilos clásicos más exigentes.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 7 SOBRE 10

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El manantial (1949), 7.5 out of 10 based on 2 ratings

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