El mayor espectáculo del mundo (1952)

el mayor espectaculo del mundo

El mayor espectáculo del mundo (1952) de Cecil B. DeMille, es un drama de aventuras basado en el circo. Dirigida con un ritmo vigoroso y con un estilo arrojado, es una obra apasionante por momentos, sobre todo en las competiciones que mantienen en sus números sus propios integrantes. Y es entretenida por el número de shows que presentan, marcando notablemente la magia del circo mezclada con las personalidades que trabajan en él. Realizada de modo extraordinario en la superproducción que es, tiene un resultado emocionante que gusta ver.

La fotografía en color, en sensacional por el gran colorido que tiene, estando por tanto repleta de detalles que estimulan a un público sorprendido por lo llamativo del circo. La música, tiene sonidos bellos e incluso emotivos en las historias de amor que surgen, y otros alusivos al circo en las actuaciones que en él se representan, tranquilizando e inquietando según lo requiere la acción en un variado acompañamiento musical. Y los planos y movimientos de cámara, completan un gran trabajo técnico con el buen uso de los subjetivos, primeros planos, grúas, reconocimiento, seguimiento, detalles, ascendentes y descendentes que sacan lo mejor de cada una de las funciones.

Las actuaciones, son auténticas por parte de todo el elenco actoral. Con Charlton Heston con su carácter y personalidad propia, James Stewart sentido en un papel distinto a lo habitual, Cornel Wilde seductor y Betty Hutton emotiva. Siendo estupendos los acompañamientos de Dorothy Lamour, Gloria Grahame, Lawrence Tierney y Henry Wilcoxon. Para los cuales emplea, unos vestuarios y caracterizaciones totalmente sugerentes al circo, en una fascinante y estéticamente oportuna dirección artística que te transporta al lugar, junto con los acertados y reales decorados.

El guion, escrito por Fredric M. Frank, Barré Lyndon y Theodore St. John, está bien trabajado en una historia arrolladora tanto por las intervenciones en los espectáculos y las disputas que mantienen sus participantes, así como por las historias de amor que de ello surgen, siendo por tanto apasionante para un espectador que queda maravillado con una labor admirable. Utilizando una narrativa con voz en off que acompaña todo el film, y que es directa y explicativa al exaltar la emoción del espectáculo y el sentimiento que produce. Y destacando también, unos efectos sorprendentes y sobrecogedores para la época.

En definitiva,  la considero una obra inmortal e insustituible en el séptimo arte, y no solo por tener el oscar a la mejor película, sino por ser maravillosa y tener en su interior un buen entramado que muestra además al público, el circo tal y como es. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, efectos, vestuarios, caracterizaciones y narrativa que convierten a El mejor espectáculo del mundo, en un film apasionante con toques entrañables que gustará al público en general.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 7 SOBRE 10

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El mayor espectáculo del mundo (1952), 7.0 out of 10 based on 1 rating

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