El silencio de los corderos (1991)

el silencio de los corderos

El silencio de los corderos (1991) de Jonathan Demme es un thriller psicológico de intriga considerado con justicia un film de culto. Dirigida con un ritmo majestuoso y con un estilo tenebroso e inquietante que turba al espectador, es una obra singular no solo por crear gran agitación, sino también porque sobrevive eficazmente al paso del tiempo, consiguiendo cada año que pasa más y más seguidores incondicionales. Realizada de manera admirable y penetrante tiene un resultado excelente no solo para los amantes del thriller, sino también para el público en general.

La fotografía es estimulante y lúgubre al mostrar muchas imágenes sombrías que impactan en el público creando gran desconcierto, tanto por su oscuridad como por su violencia explícita. La música es alarmante e intrigante en un eficaz acompañamiento de la acción, al tener sonidos excitantes que calan en el público de forma hipnotizadora, haciendo sentir al espectador la constante amenaza. Los planos y movimientos de cámara concluyen una admirable labor por usar con inteligencia el reconocimiento, detalles, subjetivos, seguimiento, primeros y primerísimos planos que ayudan a crear la atmósfera adecuada para el film. Destacan también unos efectos creíbles que asombran y estremecen por sus imágenes escalofriantes.

Las actuaciones son inverosímiles y sobresalientes. Como protagonistas Anthony Hopkins trabaja con oscuridad psicológica en un persuasivo y manipulador papel inolvidable y Jodie Foster está natural y muy profunda en una labor muy apropiada, siendo notables las interpretaciones de Scott Glenn, Ted Levine y Anthony Heald entre otros. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones estéticamente trabajados según el personaje, siendo sugerentes además de espectaculares y destacando por encima de todos el recuerdo del protagonista Hannibal Lecter.

El guion, escrito por Ted Tally y basado en la novela de Thomas Harris, es absorbente al mostrar una historia espeluznante que aterra al público tanto por la trama en sí, como por estar argumentada de manera provocadora, penetrando en el público sin remisión. Esto se lleva a cabo con una narrativa equilibrada con resultado intachable en sus constantes enigmas que añaden más intriga aún y turban más su visionado. Cabe recalcar también unos ácidos y perspicaces diálogos por su sarcasmo y mordacidad, usando la satírica en un lenguaje agrio e incluso desagradable que cala en el espectador.

En conclusión, la considero una obra inmortal e insustituible en el séptimo arte que se va haciendo más grande a medida que avanza el tiempo, ya que su definición es apasionante a la hora de llegar al público y crear inquietud en su visionado. Muy recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, efectos, planos, movimientos de cámara, caracterizaciones y narrativa que convierten a El silencio de los corderos,  en un film pavoroso que es de visión obligada para todos los públicos para conocer a Hannibal Lecter, uno de los asesinos en serie ficticios más efectivos y terroríficos que han existido en la historia del cine.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 10 SOBRE 10

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