El último tango en París (1972)

                                          el último tango en parís

El último tango en París (1972) de Bernardo Bertolucci es un drama romántico erótico considerado por muchos como una película de culto, basado en un hombre que acaba de enviudar y una joven actriz que se encuentran por casualidad en un piso que busca inquilino y hacen el amor apasionadamente, quedando entonces de acuerdo para verse allí de vez en cuando sin saber nada el uno del otro. Dirigida con un ritmo pausado y con un estilo íntimo y muy personal del director que causo por su erotismo gran revuelo en la época, es una obra atrevida para su momento al contener en su interior algunas escenas con alta dosis de sexualidad violenta que dieron mucho que hablar, concluyendo con esa premisa un film recordable en todo lo que se propone para penetrar en el espectador.

La fotografía es cautivadora al estar bien cuidada hasta el más mínimo detalle, haciendo gran uso de la luz tenue y cuidando bien los claroscuros, logrando con ello culminar una labor evocadora que llena de confort o violencia el film según el momento de la acción, impactando en ocasiones al público por sus altas dosis de escenas subidas de tono. La música es melódica y bella en sus insinuantes armonías que llenan de ritmo variado el film, añadiendo intriga a una tarea en ocasiones insidiosa para lograr un inolvidable acompañamiento musical. Los planos y movimientos de cámara consuman una sobresaliente labor técnica a través del uso del avanti, retroceso, grúas, seguimiento, detalles, primeros y primerísimos planos, rotación, subjetivos y cámara en mano continuos para dar un gran toque personal y sacar lo mejor tanto de la acción como de las interpretaciones.

Las actuaciones son soberbias y están repletas de personalidad. Como protagonistas Marlon Brando está deslumbrante en un papel con calado psicológico que se adueña del film y María Schneider está apropiada y notable en un inolvidable papel, siendo remarcables las interpretaciones de Jean-Pierre Léaud, Massimo Girotti y Maria Michi entre otros. La dirección artística emplea para estos unos vestuarios y caracterizaciones variados en una gran labor que marca la personalidad de cada personaje, pasando de elegante por un lado a eróticos o informales por otro en un gran trabajo que, junto con los oportunos decorados de interiores, te transportan eficazmente.

El guion, escrito por el director junto con Franco Arcalli, es de lo más recóndito en la exposición de unos personajes atormentados que se encuentran en un piso de alquiler, llegando a varios extremos de sus vidas sentimentales al enamorarse ella de él y él desahogando con ella su frustración por su fallecida esposa, concluyendo un film de lo más incitador tanto por sus desnudos, sexo, erotismo y ordinario vocabulario que no dejará a nadie indiferente y satisface a los cinéfilos más exigentes. Esto se lleva a cabo con una narrativa intrigante y algo brusca que añade misterio a los personajes gracias a sus expresivos diálogos que no están exentos de pesimismo e insinuación.

Concluyendo, la considero una obra indeleble y esencial en el séptimo arte y en la filmografía del director que es considerada por muchos como una película de culto, por su alto contenido erótico y por exhibir una trama centrada en los tormentosos protagonistas que no dejarán a nadie con la sensación de haber visto un film más, sino algo profundo y provocador en todo lo que se propone. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, planos, movimientos de cámara y narrativa que vuelven a El último tango en París, en un film de lo más incitador e inusitado que se ha realizado en la historia del séptimo arte.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

 

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El último tango en París (1972), 8.0 out of 10 based on 1 rating

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