El Hobbit: La desolación de Smaug

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El Hobbit: La desolación de Smaug de Peter Jackson, es una cinta de aventuras y acción que continúa lo comenzado en El Hobbit: un viaje inesperado. Dirigida con un ritmo paulatino, es innecesariamente larga, y arriesgada e imprudente por estar un escalón por debajo de El señor de los anillos, sin llegar a su nivel. Siendo entretenida, aventurera y amena a ratos, pero da la sensación a medida que se acerca el final, que lo que podría haberse realizado en una cinta, lo han alargado en 3 para aumentar los beneficios aprovechando el tirón de la saga anterior.

La fotografía, es espectacular, mezclando hábilmente lo oscuro y lo luminoso para dar la sensación continua de fantasía que busca el director, aunque se nota en exceso el uso del ordenador para las escenas de acción, lo cual para mí, es un punto negativo. Y la música, es inquietante, intensa y penetrante, con sonidos rítmicos y sugerentes, en su acompañamiento de la acción, y en ocasiones incluso simpáticos y divertidos.

Las actuaciones, son competentes y correctas pero sin brillo ni gancho, basándose más en lo entretenido y jocoso que en buenas interpretaciones. Con Martin Freeman a la cabeza, en un elenco actoral que repite en el caso de Ian McKellen, Richard Armitage, James Nesbitt, Aidan Turner, Graham McTavish, Jed Brophy, Stephen Hunter, Ken Stott, John Callen y Cate Blanchett. Y con la aparición en esta ocasión de Orlando Bloom, Evangeline Lilly y Lee Pace. Todos con vestuarios y caracterización eso sí, impresionantes y alusivos en un enorme trabajo de dirección artística no desprovisto de mérito, envolviendo con acierto a todos y cada uno de los distintos personajes según su raza o función.

El guion, sin embargo, lo considero una estirada de chicle totalmente comercial para ir tres veces al cine en lugar de una, aprovechando la gran fama del director y su saga. Adaptado de la novela de Tolkien, lo cual gusta por su originalidad y fantasía, pero desde luego es algo largo y por lo tanto cargante en ocasiones, lo cual solo es amenizado por la virguería del 3D, si tienes la suerte de verla en ese formato. Y emplea para él, una narrativa académica y lírica, que gusta por ser impoluta, educada y sugerente.

Para concluir, cabe resaltar los movimientos y planos de reconocimiento y panorámicos, rotación y travellings ya conocidos y usados por el director, marcando claramente las diferentes estaturas de los personajes en una gran labor técnica. Y unos efectos sorprendentes y asombrosos en los momentos de acción que fascinan, aunque para mi gusto usa en exceso el ordenador, dando sensación de film artificial y exagerado.

Por lo que, en líneas generales, considero a El Hobbit: La desolación de Smaug, algo mejor que la anterior, por la introducción de más aventuras y acción, y una mayor implicación de los personajes. Pero no mucho más al ser larga en exceso, y con un final que te deja con la miel en los labios a modo de serie de televisión semanal. Siendo inapropiado y aprovechado para crear interés en la última cinta de una saga, en mi opinión indiscriminadamente comercial para un grupo de incondicionales del director, de Tolkien, y de las novelas épicas fantásticas en general.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 7 SOBRE 10

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El Hobbit: La desolación de Smaug, 8.4 out of 10 based on 5 ratings

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