Fresas salvajes (1957)

fresas salvajes

Fresas salvajes (1957) de Ingmar Bergman es un drama basado en la vejez considerado por muchos una película de culto. Dirigida con un ritmo moderado y con el estilo característico y profundo del director, es una obra que muestra como un hombre al final de su vida y debido a un sueño en el que ve que va a morir, cambia su carácter y se sincera con quien le rodea dando claros signos de la desesperanza que le envuelve al darse cuenta de que se aproxima lo inevitable, recordando además mientras tanto, detalles trascendentes de su vida. Realizada de manera soberbia tiene un resultado magistral que hace de ella una de las mejores películas del director.

La fotografía en blanco y negro hace gran uso de los claroscuros, siendo en definitiva hermosa y sugerente en una exquisita labor visual. La música es bella al tener sonidos emotivos que intrigan e inquietan en los sueños del protagonista, en un perspicaz y melódico acompañamiento de la trama. Los planos y movimientos de cámara completan un detallado trabajo técnico a través del uso de los detalles, travellings, primeros planos, avanti, retroceso, reconocimiento y generales que incrementan el interés por los personajes.

Las actuaciones son destacadas. Como protagonistas Victor Sjöström está admirable en su papel, Ingrid Thulin trabaja con carácter impasible y Bibi Andersson encantadora en un doble papel interpretando con mucho acierto, siendo estupendos los pequeños papeles de Gunnar Björnstrand y Max von Sydow entre otros. La dirección artística emplea para estos unos vestuarios y caracterizaciones elegantes y cuidados al evocar las distintas épocas narradas y que al igual que los decorados, distinguen la alta clase social a la que pertenecen los protagonistas.

El guion, escrito por el director, es melancólico y tiene detalles surrealistas en los sueños del protagonista en un extraordinario argumento recóndito, que es inspirador al plasmar como puede cambiar la forma de ver la vida una persona, cuando las circunstancias cambian o el final se aproxima. Esto se lleva a cabo con una narrativa con voz en off afable y explicativa por parte del personaje principal durante todo el film, en la que da sus impresiones sobre lo que ha sido su vida y pregunta a los que les rodea que opinan de él, descubriendo que no todo es bueno. Destaca además el montaje creativo con flash-back que transportan al espectador y lo ponen en situación de manera magistral.

Concluyendo, la considero una de las obras inmortales e imprescindibles del director, por estar directamente sacada de sus inquietudes y miedos a la muerte cuando esta está próxima y mira atrás para ver en resumen lo que ha sido su vida, tanto en lo bueno como en lo malo, cautivando con esa idea a todos sus incondicionales. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones y narrativa que convierten a Fresas salvajes, en un film necesario entre las mejores obras del director, además de ser imprescindible en el séptimo arte para los cinéfilos más exigentes.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 9 SOBRE 10

 

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Fresas salvajes (1957), 9.0 out of 10 based on 1 rating

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