Fuerza diez de Navarone (1978)

                                              fuerza diez de navarone

Fuerza diez de Navarone (1978) de Guy Hamilton es un film bélico y de aventuras que es secuela de Los cañones de Navarone, en el que un grupo de soldados tienen la misión de volar un puente para parar el implacable avance alemán. Dirigida con un ritmo activo y con un estilo belicoso pero con algunos momentos dramáticos e incluso de humor, es una obra entretenida que deja una grata sensación tras su visionado, ya que lo que se propone hacer bien en la acción, efectos e historia lo hace aunque sin llegar al alto nivel de su predecesora, concluyendo un film impetuoso y digno de visión para todos los seguidores del género.

La fotografía es alusiva a cada lugar visitado, cumpliendo con una vistosa labor que estimula gracias a unas imágenes portentosas que de forma eficiente apasionado en la acción en un estéticamente apropiado trabajo visual. La música es intrigante y melódica al plasmar unos intensos sonidos que inquietan y enardecen la acción, logrando un sensacional trabajo que acompaña magistralmente al film. Los planos y movimientos de cámara consuman una decente labor técnica mediante el uso de los generales, reconocimiento, panorámicos, seguimiento, primeros planos y detalles que se centran tanto en la acción como en las interpretaciones. Cabe destacar también, los efectos visuales competentes y bien trabajados en las explosiones y las batallas, cumpliendo con una notable labor para la época.

Las actuaciones son carismáticas o sobrias según el personaje. Como protagonistas Robert Shaw está auténtico y con carácter propio, Harrison Ford trabaja con integridad y firmeza y Edward Fox está genuino como experto en explosivos, siguiendo en la misma línea las interpretaciones de Barbara Bach, Franco Nero, Carl Weathers, Richard Kiel y Alan Badel. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones sugerentes de militares aliados, nazis, partisanos o civiles en una buena labor que junto con los excelentes decorados te transportan in situ.

El guion, escrito por Robin Chapman, es ameno y a ratos apasionante, continuando con acierto aunque con menos brillo Los cañones de Navarone, manteniendo al público entretenido y también en tensión hacia el final del film, logrando tener al espectador seguidor del género pegado al asiento pendiente del desenlace. Esto se lleva a cabo con una narrativa variada según la forma de ser del protagonista, siendo esta conspiradora, educada, intrigante, clásica, insinuante o sarcástica para tener al público atento.

En conclusión, la considero una obra necesaria en el género y del director que continua la historia de Los cañones de Navarone pero con menos brillo y otros actores para satisfacer pero no apasionar a los seguidores del género, añadiendo además algunos sutiles puntos de humor que no desagradan escuchar. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, efectos, planos, vestuarios y narrativa que vuelven a Fuerza diez de Navarone, un film entretenido y arrollador en lo que expone.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 7 SOBRE 10

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