Horizontes de grandeza (1958)

horizontes de grandeza

Horizontes de grandeza (1958) de William Wyler es un western romántico que deja claro que al director, se le resisten pocos géneros. Dirigida con un ritmo majestuoso y con el estilo típico del género al contener todos los componentes habituales para encandilar a los amantes del western, es una obra que tiene dos partes bien diferenciadas. Por una lado un hombre civilizado que busca la paz y la prosperidad y por el otro un grupo de hombres violentos que busca la justicia en base a la agresividad de dar su supuesto merecido a los que no cumplen las normas establecidas, concluyendo una gran obra que juega con la dualidad del hombre. Realizada de modo esplendido tiene un resultado portentoso que no defrauda y que sobrevive eficazmente por su mensaje y calidad cinematográfica el paso del tiempo.

La fotografía es sugerente y lumínica al mostrar imágenes grandiosas que están repletas de matices excelentes en una labor cautivadora por sus hermosas imágenes. La música es alusiva al género al emplear las típicas canciones enardecedoras  que estimulan al público en un trabajo alentador que acompaña la acción de manera soberbia. Los planos y movimientos de cámara luce lo mejor de la cinta y las actuaciones a través del uso de los travellings, avanti, retroceso, panorámicos, reconocimiento, detalles, subjetivos y seguimiento que son más destacables en las escenas de persecuciones y en la acción.

Las actuaciones son auténticas y están repletas de personalidad. Como protagonistas Gregory Peck trabaja en su línea habitual como hombre justo y convincente, Charlton Heston está remarcable en un papel firme y concluyente y Burl Ives resplandeciente en una tarea por la que ganó el oscar, siendo notables los acompañamientos de Jean Simmons, Carroll Baker, Chuck Connors y Charles Bickford. La dirección artística emplea para estos unos vestuarios y caracterizaciones sugestivos y bien cuidados en detalles al igual que los estupendos decorados, que te transportan en una magnífica labor digna de elogio.

El guion, escrito por James R. Webb, Robert Wyler y Sy Bartlett, tiene un gran mensaje en su interior que es mostrado a través de una historia apasionante y sustanciosa que provoca reacción en el público que busque la mejora de la verdadera justicia, concluyendo una trama incitadora y bien trabajada de principio a fin que es admirable para los cinéfilos clásicos amantes del género. Esto se lleva a cabo con una narrativa clásica e impecable por ser expresiva y natural, que además deja claro las personalidades y condiciones morales de cada uno de los protagonistas.

Para finalizar, la considero una obra indeleble e indispensable en la filmografía del director y en el western que cautivará a todos los cinéfilos clásicos ávidos de cine del bueno que lleva en su interior un mensaje de justicia y moralidad para todos los públicos. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones y narrativa que hacen de Horizontes de grandeza, un film estupendo en el género que mantiene alto el listón del western y del cine clásico.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

 

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