La coleccionista (1967)

                                            la coleccionista

La coleccionista (1967) de Éric Rohmer es un drama psicológico y comedia romántica de la Nouvelle vague basado en unos amigos que se reúnen para pasar unos días en una casa de campo, y una vez allí surge entre ellos sentimientos y pasiones. Dirigida con un ritmo sosegado y con el estilo particular e inimitable del director al estirar al máximo y con mucho acierto temas triviales o a priori menos interesantes para la trama de un film, es una obra magnífica y muy natural técnicamente hablando y también en historia e interpretaciones, dando una vuelta de tuerca más a los films habituales del director que encantará a los seguidores del género por su gran estilo y destreza fílmica en una forma de hacer cine que tan solo Rohmer sabe hacer.

La fotografía es bella y alusiva de la naturaleza en imágenes lumínicas y majestuosas que cumplen con una espléndida y confortante labor que es estéticamente notable en su definición gracias al talento de Néstor Almendros. La música es escasa y melódica y es usada en pocas ocasiones para no desviar la atención del espectador. Los planos y movimientos de cámara consuman una labor técnica personal del director mediante el uso de los detalles, seguimiento, generales, reconocimiento, plano-contraplanos, avanti, retroceso, subjetivos y cámara en mano que sacan lo mejor de las interpretaciones y su entorno.

Las actuaciones son naturales y verosímiles en su manera de aparentar que no están actuando. Cuenta con las colaboraciones de Patrick Bauchau que está convincente en su personalidad algo bohemia, Haydée Politoff que está sensual y provocativa en su papel de mujer fácil y Daniel Pommereulle que está creíble y acertado en su labor, siendo apropiados los acompañamientos de Alain Juffroy, Dennis Berry, Mijanou Bardot y Annik Morice. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios naturales e informales que con ropas coloridas y elegantes dejan clara la personalidad de los personajes en una buena tarea que junto con los exteriores te transportan in situ.

El guion, escrito por el director, es embrollado en sus conversaciones y continuas insinuaciones en un triangulo sexual y amoroso que expone el deseo con profundidad cuando los participantes tienen tiempo para explayarse en ello, logrando una obra personal e intimista del director que deja clara su libertad para mostrar temas que aún eran tabú en la mayoría de países por aquel entonces para deleitar al espectador con esos temas prohibidos. Esto se lleva a cabo con una narrativa con voz en off explicativa, siendo el resto profundo e intimista en sus largas conversaciones al estilo del director con temas triviales o aparentemente sin trascendencia personal.

Concluyendo, la considero una obra esencial en la filmografía y dramas psicológicos del estilo habitual del director que cautivará a todos sus incondicionales con su trama provocadora que incita al público con el sexo fácil por parte de una mujer en una época en la que no era bien visto en el resto del mundo, dando evidencias de gran libertad fílmica para agradar al espectador. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, montaje, planos, movimientos de cámara, exteriores y narrativa que vuelven a La coleccionista, en un film personal y propio del director que es de visión obligada para todos sus seguidores.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 7 SOBRE 10

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La coleccionista (1967), 7.0 out of 10 based on 1 rating

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