La condesa descalza (1954)

                                          la condesa descalza

La condesa descalza (1954) de Joseph L. Mankiewicz es un drama de cine dentro del cine basado en una bailarina española de carácter rebelde, que es contratada por unos cineastas norteamericanos para lanzarla dentro del cine al estrellato por su belleza y arte. Dirigida con un ritmo paulatino y con un estilo personal e íntimo que expone el punto de vista sincero de un hombre que aún siendo justo vive bajo el yugo de un hombre rico, es una obra hermosa y uno de los films más bellos del director al mostrar su queja hacia los excesos y pocos escrúpulos del dinero en el mundo del cine, concluyendo un impecable film que cautivará a los cinéfilos clásicos amantes de los buenos dramas bien construidos.

La fotografía en color es alusiva a cada lugar visitado y está bien cuidada hasta el más mínimo detalle para transportarte, logrando una labor espléndida y vistosa que de forma confortante culmina un soberbio trabajo sobre todo en el juego de luces. La música es autóctona de cada lugar, con sonidos flamencos e italianos que evocan en cada momento con melodías sensuales y variadas según es requerido en la acción. Los planos y movimientos de cámara consuman una labor técnica brillante y personal mediante el uso de los plano-contraplanos, generales, primeros planos, circulares, cámara en mano, avanti, retroceso, seguimiento y reconocimiento que exprimen lo mejor de las interpretaciones.

Las actuaciones son deslumbrantes y admirables. Como protagonistas Humphrey Bogart está fulgente en un papel con personalidad propia con un toque de corazón lejos de su arquetipo cínico habitual y Ava Gardner está sincera e íntegra en uno de sus mejores papeles, siendo contundentes e incluso remarcables los acompañamientos de Edmond O´Brien, Marius GoringValentina Cortese. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones elegantes e impolutos que marcan la alta clase social de los protagonistas en una estupenda labor que junto con los ostentosos decorados te transportan eficazmente a cada lugar visitado.

El guion, escrito por el director, muestra desde su punto de vista la falsedad del cine y su desahogo y desacuerdo hacia los productores que a base de dinero quieren manejar los hilos como a marionetas, logrando crear una atmósfera de rebeldía hacia esto que se va cociendo poco a poco y va dejando gran sensación tras su visionado, finalizando un film soberbio que es de visión obligada para los amantes del género y seguidores del director. Esto se lleva a cabo con una narrativa con voz en off pesimista y explicativa que con tono clásico e impecable acompaña todo el film en los momentos oportunos para explicar al espectador lo acontecido. Cabe destacar también, el montaje con flash-back que enlaza el principio con el final en un magnífico trabajo que saca lo mejor del film.

Para finalizar, la considero una bella e inmortal obra de visión obligada en la filmografía del director que cautivará a cualquier cinéfilo clásico buscador de cine del bueno, de ese que perdura por varios motivos en la memoria de aquellos que se aventuren a descubrirla. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios y narrativa que vuelven a La condesa descalza, un film espléndido y encantador para satisfacer a todos en su visionado.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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La condesa descalza (1954), 8.0 out of 10 based on 1 rating

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