La dama de Shanghai (1947)

                                                      la dama de shanghai

La dama de Shanghai (1947) de Orson Welles es un film de intriga y cine negro basado en un marinero que es contratado gracias a la mediación de una mujer, para navegar en un yate propiedad de un abogado de prestigio que está inválido y es el marido de dicha mujer. Dirigida con un ritmo enérgico y con un estilo enrevesado y algo enrarecido, es una obra magnífica en su desarrollo, técnica y definición para satisfacer a los cinéfilos clásicos más exigentes, ya que su implacable historia mantiene al público expectante y lo sacude con un entramado arrollador que no dejará a nadie indiferente tras su visionado, concluyendo uno de los films más destacables de la filmografía del director y actor Orson Welles para deleite del público en general.

La fotografía en blanco y negro hace gran uso de los claroscuros en un evocador trabajo que te transporta a cada lugar visitado, logrando un espléndido trabajo que es cautivador por estar estéticamente plagado de matices. La música es estimulante e inquieta en las escenas oportunas, añadiendo también emotividad gracias a unas bellas melodías que dan confort cuando es requerido, logrando así un buen acompañamiento musical según la acción. Los planos y movimientos de cámara consuman una labor técnica personal y propia del director a través del uso de la cámara en mano, avanti, retroceso, panorámicos, grúas, primeros y primerísimos planos, generales, plano-contraplanos, seguimiento, reconocimiento y travellings que saca lo mejor de las interpretaciones y la acción.

Las actuaciones son convincentes y deslumbrantes. Como protagonistas Orson Welles trabaja con profundidad en un contundente papel y Rita Hayworth está sensual y concluyente como femme fatale, siendo remarcables los acompañamientos de Everett Sloane, Glenn Anders, Ted de Corsia y Erskine Sanford entre otros. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones variados según el personaje, su oficio y condición, pasando de informales a distinguidos en una correcta labor que junto con los decorados de interiores y los exteriores de transportan a cada lugar visitado.

El guion, escrito por Orson Welles y basado en la novela de Sherwood King, es extraño y complicado de seguir en su sombría trama e inesperados giros argumentales que hacen difícil su seguimiento, labor por la cual mantiene al público absorto en su historia y pendiente de su desenlace para satisfacer al público más exigente, ya que contiene todos los elementos necesarios de cine negro para cumplir ampliamente con lo que expone. Esto se lleva a cabo con una narrativa con voz en off dinámica y explicativa para poner al público en situación, siendo el resto insidiosa e intrigante en un clásico e insinuante trabajo. Cabe destacar también, el montaje lineal y acompasado que hace el ritmo del film rápido y mete gran historia en apenas hora y media.

En definitiva, la considero una obra imperecedera e indispensable en el cine negro y en la filmografía del director, por ser extrañamente atractiva y enrevesada en la exposición de una trama sucia y con unos giros argumentales inesperados que mantienen hábilmente al espectador atento todo el film. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones y narrativa que convierten a La dama de Shanghai, en un film soberbio y bien trabajado por uno de los mejores directores y actores que ha dado el séptimo arte.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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La dama de Shanghai (1947), 8.0 out of 10 based on 1 rating

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