La extraña pasajera (1942)

                                           la extraña pasajera

La extraña pasajera (1942) de Irving Rapper es un drama romántico basado en una mujer dominada por su absorbente madre, que a través de la ayuda de un psiquiatra empieza a independizarse poco a poco y a aumentar su autoestima. Dirigida con un ritmo apacible y con un estilo personal y típico de drama clásico, es una obra atractiva por mostrar como una mujer soltera y solitaria que vive bajo el yugo de su madre, sale adelante gracias a la ayuda de un doctor de su situación de mujer acomplejada, concluyendo una hermosa trama que hace bien todo lo que se propone y deja una grata sensación a todos los cinéfilos clásicos tras su visionado, gracias también a la enorme interpretación de la gran Bette Davis.

La fotografía en blanco y negro es alusiva y está bien cuidada en detalles hermosos que añaden confort al film y cautivan a toda clase de espectadores gracias a un trabajo clásico magistral que gusta ver. La música de Max Steiner es emotiva y melódica en todo el film, por tener unas espléndidas armonías clásicas que dan encanto y agradan escuchar en su soberbio acompañamiento que conmueve con profundidad. Los planos y movimientos de cámara consuman una propia labor dinámica que da agilidad al film mediante el uso de los plano-contraplanos, seguimiento, reconocimiento, primeros planos, cámara en mano, primeros y primerísimos planos, detalles, avanti y retroceso que sacan lo mejor de las interpretaciones.

Las actuaciones son magníficas y están muy bien trabajadas. Como protagonistas Bette Davis trabaja con profundidad psicológica en un difícil papel que borda, Paul Henreid está admirable y acertado en su labor, Claude Rains está remarcable en su línea habitual y Gladys Cooper manipuladora e insensible, siendo buenos también los acompañamientos de Bonita Granville y John Loder entre otros. La dirección artística emplea para estos unos vestuarios y caracterizaciones elegantes y distinguidos que marcan la alta clase social a la que pertenecen los protagonistas en una notable tarea que junto con los espléndidos decorados te transportan eficazmente.

El guion, escrito por Casey Robinson y basado en la novela de Olive Higgins, es atractivo y va de menos a más al plasmar una bella historia que también contiene insidias en su interior por el duelo entre una madre dominante y su hija revelada al volver de un viaje, la cual se abre su propio camino en contra de la opinión de su controladora progenitora, logrando captar la total atención de todos los cinéfilos clásicos exigentes. Esto se lleva a cabo con una narrativa con voz en off explicativa y desesperanzada, que marca la situación psicológica del personaje de Bette Davis. Cabe destacar también, el montaje con algunos flash-back para poner al público en situación del pasado de la protagonista.

En conclusión, la considero un clásico inolvidable e imprescindible en el género que cautiva a cualquier cinéfilo exigente, ya que lo que ofrece lo hace con corazón y cabeza para calar sinceramente en el público y dejar altas las positivas sensaciones tras su visionado. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, planos, movimientos de cámara, vestuarios, decorados y narrativa que convierten a La extraña pasajera, en un film eminente que dejará satisfecho a todos en su visionado.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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La extraña pasajera (1942), 8.0 out of 10 based on 1 rating

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