La huella (1972)

la huella

La huella (1972) de Joseph L. Mankiewicz es una comedia negra y un drama psicológico de gran calibre. Dirigida con un ritmo tranquilo y con un estilo repleto de un humor retorcido que llama poderosamente la atención, es una obra con una historia original que asombra yendo de menos a más cautivando al público más exigente en su visionado. Realizada de forma inteligente tiene un resultado excepcional que gusta descubrir.

La fotografía es estéticamente decorativa y está repleta de detalles sugestivos que crean curiosidad al público. La música es simpática gracias a unos sonidos rítmicos y melódicos que acompañan el film en un sutil acompañamiento que estimula al escuchar. Los planos y movimientos de cámara completan un magnífico trabajo técnico mediante el uso de cenitales, grúas, aéreos, seguimiento, detalles, avanti y reconocimiento en una labor que se aleja de lo convencional y atrae al público.

Las actuaciones son brillantes en el caso de los protagonistas. Laurence Olivier está remarcable en un papel con oscuridad psicológica y Michael Caine trabaja con su carisma habitual en una creíble labor, siendo el resto de interpretaciones cualificadas al contar con Alec Cawthorne, John Matthews, Eve Channing y Teddy Martin. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios elegantes y alusivos al personaje y alguna caracterización asombrosa que deja al espectador asombrado en una notable tarea.

El guion, escrito por Anthony Shaffer y basado en su propia obra de teatro tiene giros inesperados en la historia y mezcla hábilmente el drama con la comedia negra. Este se argumenta de un modo inusitado que sorprende en un extraordinario trabajo no carente de intriga e incluso de toques perniciosos que la convierten en una obra distinta. La narrativa es expresiva y bastante ingeniosa al combinar las insidias con la cordialidad en una tarea ingeniosa.

Para finalizar, la considero una obra inolvidable e indispensable dentro de la filmografía del director y del cine negro, por tener una historia algo compleja pero atractiva de principio a fin al estar repleta de giros inesperados y un efectivo humor inglés. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, música, montaje, movimientos de cámara, caracterizaciones y narrativa que convierten a La huella, en un film insólito y magistral en el séptimo arte que merece la pena ser visto por cualquier cinéfilo buscador de buenas obras bien confeccionadas.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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La huella (1972), 9.0 out of 10 based on 2 ratings

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