La pianista (2001)

                                                   la pianista

La pianista (2001) de Michael Haneke es un drama basado en la música considerado por muchos como una película de culto en el que una profesora de piano que vive bajo el yugo de su madre, tiene una orientación sexual violenta y desequilibrada, jugando con esa cuestión con un alumno suyo que se enamora de ella. Dirigida con un ritmo paulatino y con un estilo incitador como bien le gusta al director para dejar descolocado al espectador, es una obra personal que toca la temática sexual con violencia explícita como medio de satisfacción, logrando un soberbio resultado que eclipsa y supera otros films de la misma temática, ya que su fuerte no es lo expuesto, sino la mente perturbada e insana de la protagonista que los comete para dejar atónico al público con una trama que va de menos a más hasta alcanzar un arrollador e inesperado final.

La fotografía es impactante y estimula al público con un excelente trabajo que desconcierta al espectador y evoca a cada lugar y acción con una llamativa tarea que es de lo más sugerente y visualmente turbia para el público. La música clásica de instrumentos como el piano y el violín se apropia de la película en una bella y grandiosa labor que no acompaña el film, sino que es la fuente principal limpia del mismo a través de la protagonista. Los planos y movimientos de cámara consuman una brillante labor a través del uso de los cenitales, subjetivos, primeros planos, seguimiento, tercera persona, voyeur, detalles y cámara en mano que exprimen lo mejor de las interpretaciones.

Las actuaciones son de lo más creíbles y contundentes. Como protagonistas Isabelle Huppert está clamorosa en un papel con desequilibrio psicológico y Benoît Magimel está señalado en su labor, siendo remarcables los acompañamientos de Annie Girardot, Anna Sigalevitch, Susanne Lothar y Udo Samel. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones variados según el momento, pasando de elegantes y distinguidos en conciertos marcando la clase alta a más informales en una oportuna labor que junto con los decorados te transportan in situ.

El guion, escrito por su director y basado en la novela de Elfriede Jelinek, es de lo más provocador al más puro estilo del director para penetrar en el público y dejarlo absorto con una historia de sexo violento y mentes perturbadas que descolocan al espectador, incitándolo y estremeciendo al jugar con fuego consentido con algo que ocurre aunque no queramos verlo o más bien asimilarlo, concluyendo otro incitador film de Haneke que desde luego no dejará a nadie indiferente. Esto se lleva a cabo con una narrativa insidiosa e insinuante que de forma expresiva y profunda marca las personalidades de los protagonistas. Cabe destacar también el montaje original y creativo en su exposición al principio, siendo el resto lineal y seguido aunque se toma su tiempo en exponer sus personajes y su trama.

En definitiva, la considero una de las obras insustituibles del director en su estilo más provocador y violento que absorberá a sus seguidores y a todos aquellos que siempre piden más cine de autor, y en este caso un tipo de cine que se queda plasmado para siempre en su memoria por la violencia sexual explícita que contiene y las mentes perturbadas de su protagonistas, como bien le gusta exponer a Michael Haneke para descolocar al público. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios y narrativa que hacen de La pianista, un film magnífico de un director que cuenta sus films por shocks producidos al espectador.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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La pianista (2001), 8.0 out of 10 based on 1 rating

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