La regla del juego (1939)

                                          la regla del juego

La regla del juego (1939) de Jean Renoir es una comedia dramática y romántica basada en un aviador que se enamora de una mujer de clase alta, entrando en su mundo aunque sin respetar las diferencias entre los señores y los criados. Dirigida con un ritmo tranquilo y con el estilo particular y muy profesional del director, es una obra excelente tanto en su labor técnica como en la narrativa, así como además por tener una puesta en escena que demuestra que era uno de los mejores directores europeos de los años 30, jugando en esta ocasión con la diferenciación de las clases sociales entre ricos y sirvientes para mostrar la forma de ser de cada uno de ellos, concluyendo un magnífico film que tiene también tintes cómicos y románticos para cautivar a toda clase de cinéfilos.

La fotografía en blanco y negro es espléndida en sus bellas y cautivadoras imágenes que logran un magistral trabajo que es estéticamente decorativo y está bien cuidado en detalles para transportarte in situ. La música clásica es tocada en escasas ocasiones para no distraer la atención del film, usando en esas ocasiones melodías de fiestas instrumentales y a ratos emotivas para acompañar con acierto el film en los momentos oportunos. Los planos y movimientos de cámara consuman una deslumbrante labor técnica para el momento mediante el uso de la cámara en mano, avanti, retroceso, reconocimiento, detalles, subjetivos, circulares, seguimiento, plano-contraplanos y generales que exprimen lo mejor de la historia y las interpretaciones.

Las actuaciones son genuinas y están repletas de profesionalidad. Como protagonistas Marcel Dalio está notable en su labor, Nora Gregor está acertada en una irreprochable tarea y Jean Renoir está auténtico y carismático en su personaje, siendo señalados los acompañamientos de Roland Toutain, Mila Parély y Paulette Dubost  entre otros. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones elegantes y distinguidos por un lado y de sirvientes por otro, marcando claramente la diferencia de clases en una labor que junto con los ostentosos decorados te transportan in situ.

El guion, escrito por el director junto con Carl Koch y Camille François, es embrollado en sus historias que se suceden y muestra el lujo y las excentricidades de la clase alta antes de la segunda guerra mundial en Paris, en especial por su pasión por la caza para cautivar a toda clase de cinéfilos clásicos con un film de enorme calidad cinematográfica, finalizando con ello una estupenda película que mantiene el alto nivel desde que empieza hasta que acaba. Esto se lleva a cabo con una narrativa al principio poética con voz en off de algunas líneas escritas, siendo el resto insinuante y clásico en una impecable labor.

Concluyendo, la considero una obra imperecedera e insustituible en la filmografía europea y del director que cautiva a todos los seguidores de los géneros entremezclados con mucho acierto y profesionalidad para satisfacer a los cinéfilos más exigentes. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones y narrativa que vuelven a La regla del juego, un film magistral y bien hecho de principio a fin con la mano experta que caracteriza al director.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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