Las uvas de la ira (1940)

las uvas de la ira

Las uvas de la ira (1940) de John Ford es un drama basado en la pobreza de las familias americanas en la época de la gran depresión de los años 30. Dirigida con un ritmo dinámico y con el estilo personal y directo de Ford, es una obra asombrosa dentro de su sencillez que ganó el oscar por realizar un trabajo impecable, de esos que maravillan al público por tener en su interior una historia emotiva y sincera bien llevada a cabo para sobrevivir de forma sobresaliente el paso del tiempo. Realizada de modo honrado tiene un resultado inteligente y digno de elogio que encandilará a cualquier cinéfilo clásico.

La fotografía en blanco y negro es hermosa y hace gran uso de los claroscuros, además sus imágenes muestran la humildad de la época y ayuda con ello incrementar la emotividad de la trama. La música es triste en su acompañamiento del film gracias a Alfred Newman, que una vez más embadurna el film con unos sonidos que sacan siempre el sentimiento acertado al espectador. Los planos y movimientos de cámara son notables a través del uso de los generales, reconocimiento, primeros planos y avanti que sacan todo el dramatismo de la historia y las interpretaciones.

Las actuaciones son soberbias y muy naturales. Como protagonistas Henry Fonda está brillante y sublime en su interpretación como bien nos tiene acostumbrados, Jane Darwell en un lúcido personaje que obtuvo el oscar por uno de los mejores papeles femeninos que se recuerdan y John Carradine con una tarea singular como es costumbre en él, siendo destacables también los acompañamientos de Charley Grapewin, Dorris Bowdon, Russell Simpson y John Qualen entre otros. La dirección artística emplea para estos unos vestuarios y caracterizaciones humildes y muy acertados, al igual que los decorados pobres que te evocan en todo momento a la situación que vivían las familias americanas por entonces.

El guión, escrito por Nunnally Johnson y basado en la novela de John Steinbeck, es conmovedor y absorbe al espectador con una historia llena de un realismo pesimista, mostrando como siguen adelante las familias incluso con la desesperanza que produce que los echen de sus tierras y no encuentren trabajo. Todo ello con un argumento desgarrador y con detalles únicos que te transportan a la piel de la familia y te hacen agradecer todo cuanto tienes hoy día. Esto se lleva a cabo con una narrativa clásica y sugestiva a la trama que te hace sentir la percepción desmoralizadora que sienten estos de principio a fin, sin menguar la sensación con ninguna floritura, sino tan solo mostrando los hechos tal cual son.

Concluyendo, la considero una obra indeleble e imprescindible no solo en la filmografía del director sino en el séptimo arte en general, por cautivar a todos aquellos que se aventuren a descubrir una obra tan sencilla como conmovedora, que cala por narrar los hechos de un modo muy natural e interpretado brillantemente por unos actores que parecen padecer esas circunstancias en todo momento. Muy recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones y narrativa que convierten a Las uvas de la ira, en una película admirable que muestra sin paños calientes las calamidades de la época, logrando así, que nos pongamos en el papel y sintamos la sensación de desesperación que sienten las personas, cuando todo va mal y después de todo, siguen caminando y creyendo que no todo está perdido.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 10 SOBRE 10

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