Los Nibelungos: la muerte de Sigfrido (1924)

                                          los nibelungos (la muerte de Sigfrido)

Los Nibelungos: la muerte de Sigfrido (1924) de Fritz Lang es un drama fantástico de aventuras y expresionismo alemán de cine épico y mudo basado en unas leyendas alemanas sobre unos extraños seres que viven en la niebla y son llamados Nibelungos, mostrando en esta ocasión las andanzas de Sigfrido, que es el hijo de un rey que consigue hacerse una gran espada con la que mata a un dragón y se plantea después conquistar a la princesa Krimilda. Dirigida con un ritmo paulatino en la historia pero vigoroso en la acción y con un estilo personal típico del director, es una obra muy llamativa aún con el paso de los años que tiene por su fantasía, historia y personajes gran calidad cinematográfica, logrando cautivar a los cinéfilos clásicos más exigentes que busquen el mejor cine mudo y expresionismo alemán, concluyendo un magnífico film que sobrevive eficazmente el paso de los años.

La fotografía en blanco y negro hace gran uso de los claroscuros y la niebla, además está bien trabajada en detalles estéticamente portentosos que llaman la atención y estimulan al público con una labor visual portentosa para la época. La música, aún siendo un film mudo es clásica y agradable en un apropiado acompañamiento musical según la acción que añade intriga gracias a sus bellas melodías, haciendo más confortante su visionado. Los planos y movimientos de cámara consuman una correcta labor técnica mediante el uso del reconocimiento, generales, seguimiento, primeros planos, detalles, planos voyeur y medios que son sobrios pero elegantes en su tarea. Cabe destacar también, los efectos visuales asombrosos y muy bien trabajados para la época en determinadas escenas del film.

Las actuaciones son profundas y muy expresivas como es normal en el género. Cuenta con las estupendas y serias interpretaciones de Paul Richter, Margarete Schön, Hanna Ralph, Theodor Loos, Hans Adalbert von Schlettow y Rudolf Klein-Rogge entre otros. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones sorprendentes y muy bien trabajados en detalles para la época, en una labor fascinante y encantadora que junto con los soberbios decorados te transportan a ese lugar fantástico.

El guion, escrito por el director junto con Thea von Harbou, es apasionante en las aventuras que expone de unos seres ficticios que parecen de la edad media con sus castillos y luchas de espada, estando Sigfrido al frente que es el protagonista hijo de un rey que queda impresionado por la historia de la princesa Krimilda, cautivando a los amantes del género y seguidores incondicionales del director. Para esto se emplea una narrativa escrita y explicativa que de formar lírica y antigua añade intriga en una alusiva labor lingüística. Cabe destacar también, el montaje lineal y seguido que de forma acompasada se toma su tiempo para presentar a los personajes e historia.

En conclusión, la considero una obra inmortal e insustituible en el cine épico y expresionismo alemán que no dejará a nadie indiferente por su bella y aventurera historia ni tampoco por su calidad cinematográfica aun con el paso de los años, dejando enormes sensaciones tras su visionado. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, efectos, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones y narrativa escrita que vuelven a Los Nibelungos: la muerte de Sigfrido, un film soberbio en todo lo que se propone para seducir a aquellos que se quieran aventurar a conocerla.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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