Marruecos (1930)

                                            marruecos

Marruecos (1930) de Josef von Sternberg es un drama romántico basado en una cantante de cabaret en horas bajas, que se enamora de un legionario algo mujeriego mientras mantiene una relación con un rico pintor. Dirigida con un ritmo paulatino y con el estilo particular de dramas románticos de época, es una obra atractiva en su historia, ubicaciones e interpretaciones de dos titanes que estaban comenzando sus fulgurantes carreras, logrando tallar un film remarcable en lo que se propone que es digno de elogio para los cinéfilos clásicos, los cuales disfrutarán de una cinta que mantiene vigente aún con el paso de los años su encanto.

La fotografía en blanco y negro es evocadora y te transporta gracias a sus imágenes bien cuidadas en detalles que dan confort a un trabajo confortante y a ratos inspirador, consiguiendo una labor portentosa que no pasa desapercibida. La música es alusiva al lugar con sus melodías árabes que añaden ritmo y algunas canciones cantadas por la protagonista, otras militares y otras de fiestas de la época, acompañando notablemente la acción según la escena. Los planos y movimientos de cámara consuman un buen trabajo técnico a través del uso de la cámara en mano, detalles, generales, reconocimiento, primeros planos, seguimiento, americanos y medios que sacan lo mejor tanto de la historia como de las interpretaciones.

Las actuaciones son brillantes y están repletas de autenticidad. Como protagonistas Gary Cooper está seductor y admirable en su línea de galán chulesco habitual y Marlene Dietrich está fría e insensible como era normal en ella, siendo acertados los acompañamientos de Adolphe Menjou, Ulrich Hauph, Juliette Compton y Emile Chautard entre otros. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones sugestivos y bien cuidados en detalles según el personaje, procedencia, clase social o profesión en una espléndida labor que junto con los estupendos decorados te transportan in situ.

El guion, escrito por Jules Furthman, lleva una inusitada historia de amor entre un soldado de la legión y una cantante de cabaret, con el gran aliciente de estar interpretados estos dos por los actores de renombre Gary Cooper y Marlene Dietrich en sus habituales personajes para dar más atractivo al film, cautivando al cinéfilo clásico con una trama que tanto tiene interés con los enamorados juntos como también cuando están separados. Esto se lleva a cabo con una narrativa militar y machista por un lado y educada y clásica por otro, siempre con tono insinuante en una impecable labor que gusta escuchar.

Concluyendo, la considero una obra notable en la filmografía del director que acapara eficazmente la atención del espectador, ya que es uno de esos films clásicos que agradan ver y confortan con sus imágenes en blanco y negro repletas de matices evocadores. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, vestuarios y narrativa que convierten a Marruecos, en un film lúcido en lo que se propone y seductor en sus interpretaciones.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 7 SOBRE 10

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Marruecos (1930), 7.0 out of 10 based on 1 rating

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