Novecento (1900) (1976)

                                             novecento (1900)

Novecento (1900) (1976) de Bernardo Bertolucci es un drama histórico basado en la amistad entre unos jóvenes en la primera mitad del siglo XX, uno de ellos hijo de un terrateniente y el otro hijo de un brasero que ponen a prueba su amistad al tener diferencias políticas y sociales en una época en la que el comunismo y el fascismo en Italia eran algo más que una evidencia. Dirigida con un ritmo sosegado y con un estilo personal y subjetivo que deja clara la inclinación política del director y su opinión al respecto de lo acontecido en la primera mitad del siglo XX en Italia, es una obra profunda en su modo de plasmar la trama y profundizar en sus personajes, así como en sus opiniones políticas, marcando un gran film histórico que deja enormes sensaciones en su visionado aunque se excede en sus más de 5 horas de metraje.

La fotografía es lumínica y evocadora a cada época plasmada, logrando una hermosa labor que roza en ocasiones la grandiosidad en unas imágenes que varían de confortantes a impactantes según el momento de la acción, cautivando al público con un trabajo magistral que vuelve más recordable aún el film. La música de Ennio Morricone es melódica y emotiva en algunas escenas e insidiosa y conmovedora en otras, logrando un perfecto acompañamiento que añade belleza al film. Los planos y movimientos de cámara consuman un enorme trabajo técnico mediante el uso de las grúas, travellings, avanti, primeros y primerísimos planos, cámara en mano, panorámicos, seguimiento, generales, reconocimiento, circulares, reconocimiento, ascendente, descendente y subjetivos en una labor muy tomada en serio que saca lo mejor tanto de la acción como de las interpretaciones. Cabe destacar también, los efectos visuales que enardecen la violencia e impactan por su frialdad.

Las actuaciones son soberbias y remarcables en un gran elenco actoral de caras conocidas. Como protagonistas Robert De Niro  está señalado en una gran labor, Gerard Depardieu brillante en una tarea con calado psicológico, Donald Sutherland está convincente en un personaje detestable y Burt Lancaster está sobrio y creíble en su trabajo, siendo buenos los acompañamientos de Sterling Hayden, Dominique Sanda y Stefania Sandrelli entre muchos otros. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones sugestivos a cada época y personaje según su clase social y trabajo, variando de elegantes a humildes al igual que los estupendos decorados en una sobresaliente labor que te transporta y va plasmando en las caras de los protagonistas el paso de los años.

El guion, escrito por el director junto con Franco Arcalli y Giuseppe Bertolucci, se toma su tiempo para exponer su historia y personajes así como el desarrollo de estos según la época y las circunstancias, dejando clara la inclinación política del director en un trabajo de lo más provocador por mostrar con mucha crudeza y realismo lo que ocurrió durante la primera mitad del siglo XX, sobre todo por la lucha entre el fascismo y el comunismo. Esto se lleva a cabo con una narrativa sugestiva y natural durante el film que es variada según la condición del personaje en un clásico trabajo que es en ocasiones algo ordinario por el vocabulario usado, destacando también al final una narrativa mirando a la cámara reivindicando la intención del director. Cabe señalar también, el montaje con flash-back al principio para explicar como sucede todo muchos años atrás, siendo después lineal y seguido al exprimir casi 50 años de historia.

En conclusión, la considero una obra indispensable e imperecedera en la filmografía del director y en el séptimo arte que cautivará a los cinéfilos más exigentes amantes de los buenos dramas históricos que se toman su tiempo para exponer gran trama y el desarrollo y cambio de la personalidad de unos personajes sometidos al fascismo cuando sus ideales son comunistas o viceversa. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, efectos, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones, decorados y narrativa que convierten a Novecento (1900), en un film digno de visión por su calidad cinematográfica aunque sea extremadamente largo su metraje.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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