Peppermint Frappé (1967)

peppermint frappé

Peppermint Frappé (1967) de Carlos Saura es un drama psicológico basado en un hombre que tiene un amigo que se casa con una sofisticada extranjera con la que se obsesiona tanto que decide cambiar a su secretaria que se parece mucho a ella para que complemente sus fantasías sexuales. Dirigida con un ritmo tranquilo y con un estilo particular y reconocible del director, es una obra hermosa e insidiosa a la vez por centrarse en el cambio que un hombre quiere realizar a una mujer por su obsesión con la esposa extranjera de un amigo, logrando un magnífico film que absorbe a todos los seguidores del director por su profundidad e incitación al público por lo prohibitivo e inmoral que expone, concluyendo uno de los films más remarcables y bien realizados de principio a fin por el director.

La fotografía en color con fotografías al principio, es evocadora al estar repleta de detalles lumínicos que logran desconcertar al público, logrando una hermosa y confortante labor que es idónea en lo que ofrece y es estéticamente inspiradora. La música es turbadora en sus melodías rítmicas por momentos, usando también sonidos de ópera dulces y agradables y otros melancólicos y profundos que dejan clara la inestabilidad psicológica del protagonista en sus pensamientos. Los planos y movimientos de cámara consuman un personal y propio trabajo técnico a través del uso de la cámara en mano, seguimiento, generales, panorámicos, detalles, subjetivos, avanti, primeros, primerísimos planos, reconocimiento y rotación que exprime lo mejor de las interpretaciones.

Las actuaciones son magníficas y con profundidad psicológica. Como protagonistas José Luis López Vázquez está remarcable y con oscuridad psicológica, Geraldine Chaplin está sensual y atractiva en un doble papel y Alfredo Mayo trabaja con carácter propio en una labor irreprochable, siendo buenos los acompañamientos de Emiliano Redondo y Ana María Custodio entre otros. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones elegantes de clase alta y alusivos según el personaje y el momento en una buena labor que junto con los decorados y exteriores te transportan in situ.

El guion, escrito por el director junto con Rafael Azcona y Angelino Fons y basado en un argumento de Carlos Saura, es absorbente y va poco a poco calando en el espectador con mucho acierto al mostrar la obsesión del protagonista por la mujer de su amigo y su ánimo también por cambiar a su secretaria para que se parezca a la mujer de este, cumpliendo notablemente con una historia penetrante que no dejará a los seguidores del director indiferente con lo que se ofrece hasta finalizar uno de los mejores films del conocido cineasta. Esto se lleva a cabo con una narrativa impoluta y afable que añade intriga y es equilibrada y profunda en lo que expone. Cabe señalar también, el montaje seguido y acompasado que cuenta gran historia y que contiene algunas imaginaciones del protagonista para situar al público en su inestabilidad psicológica.

En conclusión, la considero una obra inmortal e insustituible de Carlos Saura que va generando más y más interés a medida que se conocen a los personajes y su historia para dejar gran sensación a todos los cinéfilos exigentes de haber visto un gran film que como es habitual en el director deja lo mejor para el final. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios y narrativa que hacen de Peppermint Frappé, otro gran film profundo y personal del director para todos los amantes de los dramas psicológicos bien realizados.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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Peppermint Frappé (1967), 8.0 out of 10 based on 1 rating

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