Salvaje (1953)

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Salvaje (1953) de László Benedek es un drama basado en un grupo de jóvenes moteros que visten con chaquetas de cuero y van pasando por pueblos donde crean problemas y altercados para enturbiar la paz de sus habitantes. Dirigida con un ritmo vigoroso y con un estilo directo e incitador que gusta ver, es una obra provocadora en su historia de motoristas rebeldes que van gamberreando allá por donde pasan, creando odio en las gentes de los pueblos, los cuales crean resistencia a la antigua usanza para mostrar un film inolvidable en varios sentidos, concluyendo una cinta arrolladora y personal que merece la pena ser vista por todos.

La fotografía en blanco y negro es alusiva a los lugares visitados en un trabajo bien cuidado en detalles portentosos y llamativos que atraen al público, logrando crear una labor visualmente competente e idónea para lo que ofrece. La música es clásica e insidiosa en sus melodías enardecedoras que añaden ritmos variados y estimulan al público, dando intriga al film en un buen acompañamiento musical. Los planos y movimientos de cámara consuman una notable labor técnica a través del uso de la cámara en mano, avanti, retroceso, generales, subjetivos, seguimiento, detalles, tercera persona, plano-contraplanos, reconocimiento y planos medios bien trabajados en la acción y en las interpretaciones.

Las actuaciones son convincentes e irreprochables en su mayoría. Como protagonista Marlon Brando está reservado y profundo en su papel y Mary Murphy está sensible y sincera, sin embargo Lee Marvin está irreconocible en una torpe labor, siendo arrolladores los acompañamientos de Robert Keith, Jay C. Flippen, Peggy Maley, Hugh Sanders y Ray Teal entre otros. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones sugestivos de motoristas rebeldes que crearon moda y de policías y gentes del pueblo de la época en una inolvidable labor inmortalizada por la imagen de Marlon Brando para transportarte eficazmente.

El guion, escrito por John Paxton y basado en el relato de Frank Rooney, es atractivo al exponer una historia de motoristas que van provocando a todos allá por donde pasan hasta llegar a un pueblo que se subleva contra ellos, logrando un penetrante trabajo que se queda en la memoria del público por la estética de Marlon Brando y por su incitadora historia que no deja a nadie insatisfecho. Esto se lleva a cabo con una narrativa con voz en off afable y pesimista que con tono apagado explica brevemente la historia, siendo el resto burlesco y directo en sus expresivos y mordaces comentarios. Cabe destacar también, el montaje lineal y seguido que es escaso y se ve en un santiamén al no llegar a la hora y media de duración.

Concluyendo, la considero una obra inmortal e insustituible por la rebeldía que expone y por su trama de motoristas gamberros que provocan a la gente allá por donde pasan, concluyendo un buen film que se queda eficazmente en la memoria del espectador. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones y narrativa que convierten a Salvaje, en un film implacable que gustará a todos los que se aventuren a descubrirlo.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 7 SOBRE 10

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