Sed de mal (1958)

                                            sed de mal

Sed de mal (1958) de Orson Welles es un film policiaco de intriga y cine negro sobresaliente. Dirigida con un ritmo vertiginoso y con un estilo osado por ser técnicamente innovador, es una obra arrolladora al llevar a cabo una historia compleja por la variedad de personajes principales y por tener un entramado de difícil seguimiento. Realizada de forma provocadora tiene un resultado implacable que cautiva a los seguidores del género.

La fotografía en blanco y negro es lúgubre y hace gran uso de los claroscuros, obteniendo un resultado inspirador y desde luego atrayente para el público. La música es inquietante y mantiene hábilmente la intriga gracias a unos sonidos rítmicos que estimulan en un excitante acompañamiento musical muy apropiado para el film. Los planos y movimientos de cámara completan una labor impresionante en la que destaca al principio del film uno de los mejores plano-secuencia de la historia del cine, a través del uso de grúas y cámara en mano que ayudan a mantener la agitación en la trama.

Las actuaciones son auténticas. Charlton Heston en su línea habitual cumpliendo un estupendo trabajo, Orson Welles con oscuridad psicológica y Janet Leigh apropiada para su papel, siendo notables las participaciones de Marlene Dietrich y Joseph Calleia y las breves apariciones de Joseph Cotten, Mercedes McCambridge y Zsa Zsa Gabor. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones alusivos y bien trabajados según el personaje, al igual que los oportunos decorados que te transportan al lugar.

El guion, escrito por el director y adaptado de la novela de Whit Masterson, es admirable al tener un argumento incitador y muy trabajado que mantiene hasta el final la expectación en una labor absorbente. Esto se lleva a cabo con una narrativa que marca las personalidades de cada uno de los personajes, variando de insidiosa a amable en una oportuna tarea que seduce al público. Destaca también el montaje seguido y acompasado que da dinamismo a la película.

En definitiva, la considero una obra inmortal e insustituible en el cine negro policiaco y en el séptimo arte, por tener una trama oscura y por ser técnicamente sobresaliente, marcando uno de los más destacados trabajados del director. Muy recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones y narrativa que vuelven a Sed de mal, uno de esos films de visión obligada para cualquier cinéfilo exigente que quiera ver una de las obras más destacables de la historia del cine.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 9 SOBRE 10

 

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