Sonata de otoño (1978)

sonata de otoño

Sonata de otoño (1978) de Ingmar Bergman es un drama psicológico familiar sobre una madre y una hija que vuelven a reencontrarse después de 7 años, saliendo entonces a relucir una intensa relación de amor-odio entre ellas. Dirigida con un ritmo reposado y con el habitual y propio estilo irrepetible del director, es una obra que toma como base la tormentosa relación entre una madre y su hija en sus diferencias personales, haciendo de ella algo profundo y personal en una de las obras más recónditas del director. Realizada de manera impecable tiene un resultado provocador que gustará a los cinéfilos más exigentes y seguidores del singular cineasta sueco.

La fotografía está bien cuidada en detalles alusivos e imágenes confortantes y decorativas en una oportuna pero no deslumbrante labor. La música es clásica, con melodías de piano que son hermosas y tranquilizadoras en un sutil acompañamiento en los momentos oportunos, como la calma que precede a la tempestad. Los planos y movimientos de cámara recalcan la expresión de los protagonistas a través del uso del avanti, seguimiento, detalle, primeros y primerísimos planos que sacan el mejor dramatismo de unas enormes interpretaciones.

Las actuaciones son lustrosas. Como protagonistas Ingrid Bergman hila una brillante interpretación como madre indolente y egoísta y Liv Ullman una admirable labor como hija en su hundimiento psicológico, siendo notable la participación de Lena Nyman como incapacitada y competente el trabajo de Halvar Björk entre otros. La dirección artística emplea para estos unos vestuarios elegantes para marcar la clase social a la que pertenecen pero sin exagerar en una correcta tarea.

El guion, escrito por el director, es intenso al mostrar el carácter falso de las intérpretes cuando intentan disimular sus verdaderos sentimientos e insidioso cuando sale a flote la realidad, absorbiendo al público con una trama incitadora que muestra lo pernicioso que puede llegar a ser el odio acumulado a lo largo de los años por una tortuosa e infructuosa relación madre e hija. Esto es llevado a cabo con una narrativa al principio mirando a la cámara equilibrada y amable y el resto del film punzante y malintencionada. Destaca también el montaje con flash-back pensativo que transporta al público a la raíz del problema.

En conclusión, la considero una obra inmortal e imprescindible en la filmografía del director, al tener los elementos necesarios y profundos para formar una cinta al más puro estilo Bergman, ya que narra de un modo muy personal la dura relación entre una madre y una hija que aparentan ser lo que no son hasta llegar a sincerarse la una con la otra. Recomendable por su dirección, guion, interpretaciones, música, montaje, planos, movimientos de cámara y narrativa que convierten a Sonata de otoño, en otro intenso film a tener en cuenta dentro de las cintas más destacables del director.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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Sonata de otoño (1978), 8.0 out of 10 based on 1 rating

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