Tango (1998)

                                                  tango

Tango (1998) de Carlos Saura es un drama musical que toma como base la realización de una película sobre el Tango en  la que se refugia su director para superar la depresión que le acarreó el ser dejado por su mujer, conociendo allí a una bella joven de la que se enamora que es la chica de uno de los productores del film que resulta ser un mafioso. Dirigida con un ritmo vital y con una gran mezcla entre el estilo personal y reconocible del director junto con la apasionante música y baile del Tango, es una obra hermosa e impecable en su realización que en ocasiones parece un documental y cautiva tanto a los amantes de este tipo de música como a los seguidores del director, ya que una vez más exprime lo mejor de este género musical con corazón y pureza, concluyendo otro gran film musical para deleite de todos los que se propongan descubrirla.

La fotografía es evocadora del lugar y utiliza una luz tenue en gran parte del film, haciendo gran uso de los claroscuros en una labor repleta de detalles estéticamente atractivos e inspiradores. La música es alusiva del Tango en todo momento, usando también este género para mostrar sonidos inquietantes y turbadores por un lado y melódicos por otro en una enorme labor instrumental que saca a relucir la guitarra, violín, contrabajo, acordeón y piano en un hermoso acompañamiento musical. Los planos y movimientos de cámara consuman una labor genial y reconocible del director a través del uso de grúas, cenitales, subjetivos, generales, panorámicos, seguimiento, plano-contraplanos, detalles, cámara en mano, primeros planos, circulares, rotación, avanti y retroceso que sacan lo mejor de las interpretaciones musicales.

Las actuaciones son competentes y acertadas. Como protagonistas Miguel Ángel Solá está convincente en un papel de director de cine inestable y poco íntegro fuera de su trabajo, Cecilia Narova está atractiva y contundente en su papel y Mía Maestro está bella y sensual en su labor, siendo buenos los acompañamientos de Enrique Pinti, Juan Carlos Copes, Sandra Ballesteros, Carlos Rivarola, Juan Luis Galiardo y Julio Bocca. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones elegantes y distinguidos por un lado y luego sugestivos de teatro y bailes en cuestión en una impoluta labor que junto con los decorados de interiores y exteriores te transportan in situ.

El guion, escrito por el director, está más centrado en mostrar al mundo el Tango desde dentro que en explayarse en una trama que va ocurriendo poco a poco y no tiene la más mínima prisa en complicarse rápido, finalizando un magistral film con mucha intención por parte del director que se centra en descubrir la pureza y elegancia del Tango, uno de los bailes más personales y apasionantes que existen. Esto se lleva a cabo con una narrativa profunda e intachable que es sugestiva del lugar y utiliza en ocasiones una voz en off del protagonista llena de desesperanza y desánimo. Cabe destacar también, el montaje seguido y acompasado que no se toma prisas ni tampoco pausa en ir exponiendo su historia.

En definitiva, la considero una obra indeleble y esencial en la filmografía del director que de nuevo vuelve a profundizar en el folclore de un lugar y en esta ocasión es para exhibir el Tango y dar con ello forma a un entramado mezclado con el baile y cautivar así a los cinéfilos exigentes ávidos de experimentos cinematográficos personales como el que aquí nos brinda el director. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios y narrativa que vuelven a Tango, en otro film notable y lleno de pureza en el baile e historia para ganarse al público.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 7 SOBRE 10

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Tango (1998), 7.0 out of 10 based on 1 rating

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