Tiempos modernos (1936)

tiempos modernos

Tiempos modernos (1936) de Charles Chaplin es una comedia dramática de cine mudo considerada por muchos una película de culto. Dirigida con un ritmo dinámico y con el estilo propio y habitual del primer periodo del director, es una obra que satiriza la explotación del hombre con las máquinas y fue también la última cinta de cine mudo que hizo el director cuando el cine sonoro estaba ya a pleno rendimiento, y sin embargo, consigue adueñarse una vez más de la total atención y respeto de todos los públicos. Realizada de manera ingeniosa tiene un resultado inteligente y único que la convierten en una de las mejores obras maestras del director.

Musicalmente es rápida y estimulante y tiene el sello del propio Chaplin para hacerla hilarante en su acompañamiento de la acción, y también es encantadora y magistral en su primer momento sonoro cantando una canción conocida, pero con una letra sin sentido. La fotografía en blanco y negro es sensacional y vuelve a emocionarnos a todos con el encanto del vagabundo, mostrando imágenes que te transportan in situ. Los planos y movimientos de cámara vuelven a ser notables a través del empleo de los generales, reconocimiento, seguimiento, travellings y primeros planos que sacan lo mejor de la historia y las interpretaciones.

Las actuaciones son brillantes y muy expresivas. Como protagonistas Charles Chaplin vuelve a cautivarnos con su mítico personaje que divierte y emociona a partes iguales y Paulette Goddard está encantadora en una interpretación con carácter y determinación, siendo convincentes los acompañamientos de Henry Bergman, Chester Conklin, Stanley Stanford y Hank Mann entre otros. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones que evocan a la miseria y humildad, aunque también al humor del singular personaje de Charlot, que junto con los oportunos decorados te transportan en una correcta labor.

El guión, escrito por el director, es divertido y conmovedor como tan solo Chaplin es capaz de realizar, haciendo gran crítica del capitalismo excesivo con un  sarcasmo que hace que su argumento sea hilarante de principio a fin, provocando las risas de todos los públicos pero también mostrando algunos momentos conmovedores, completando de nuevo una obra sobresaliente y de culto que sobrevive eficazmente el paso del tiempo. Esto se lleva a cabo con una narrativa visual y de gestos que es digna de elogio por ser muy expresiva y no tener la necesidad de diálogos para divertir y llegar directamente al corazón del espectador.

Concluyendo, la considero una obra maestra imprescindible no solo en la filmografía del director sino en el séptimo arte en general, por sacar las risas y la emoción de todos los públicos y ser inteligente y afilada en su modo de criticar el avance imparable de la tecnología, que quita puestos de trabajo de personas que se ven abocadas a la pobreza y marginación. Muy recomendable por su dirección, guion, interpretaciones, fotografía, música, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones, decorados y narrativa visual que convierten a Tiempos modernos, en una cinta inmortal que maravilla y enternece al público con la magia de Chaplin, completando un trabajo perfecto considerado por muchos como uno de los mejores de la historia.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 10 SOBRE 10

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Tiempos modernos (1936) , 9.0 out of 10 based on 2 ratings

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