Un día en Nueva York (1949)

                                                 un día en nueva york

Un día en Nueva York (1949) de Stanley Donen y Gene Kelly es una comedia musical basado en 3 marineros que aprovechan al máximo un día de permiso para conocer la ciudad de Nueva York. Dirigida con un ritmo desenfrenado y con el estilo habitual y movido de los musicales de los directores, es una obra arrolladora en sus ritmos y coreografías bien trabajadas por no decir excepcionales que se quedan para siempre en la retina del espectador, al igual que el resto de musicales en los que participe Gene Kelly, concluyendo un hermoso y sorprendente film que deja al público boquiabierto todo el rato con sus bailes, canciones y simpáticas interpretaciones de unos actores míticos y muy respetados en el panorama musical.

La fotografía en color está repleta de detalles inspiradores y coloridos y tiene la particularidad de ser la primera rodada en exteriores, siendo por tanto una labor vistosa y espléndida que encantará al público. La música es de lo mejor del film gracias a sus sonidos rítmicos y espectaculares que llaman la atención del público con sus arrolladoras canciones que agradan y emocionan según el momento del film, logrando una irresistible tarea para deleite del espectador. Los planos y movimientos de cámara consuman una brillante labor técnica muy dinámica a través del uso del avanti, retroceso, grúas, ascendentes, descendentes, seguimiento, travellings, reconocimiento, generales y cámara en mano que exprimen lo mejor de las actuaciones y las coreografías.

Las actuaciones son auténticas y genuinas en el trío protagonista. Como principales Gene Kelly está genuino y simpático como era habitual en él y Frank Sinatra está irreprochable en sus canciones, siendo magníficos también los acompañamientos de Betty Garrett, Ann Miller, Jules Munshin, Vera Ellen y Florence Bates entre otros. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones sugestivos del personaje según su profesión de marineros, taxistas, policías y trabajadores en una soberbia labor que junto con los decorados de interiores y sobre todo de exteriores te transportan a Nueva York.

El guion, escrito por Adolph Green y Betty Comden, es agradable de ver, divertido y entretenido en sus innumerables canciones y coreografías protagonizadas por los 6 protagonistas, 3 hombres y 3 mujeres que a lo largo de un día completo pasan cantidad de vivencias y emocionantes situaciones al dar rienda suelta a sus deseos y pasiones y hacer así pasar al espectador un rato inolvidable, finalizando con ello lo que sin duda es uno de los musicales más respetables y recordados en la historia del séptimo arte. Esto se lleva a cabo con una narrativa en su mayoría cantada y rítmica, siendo también expresiva y efusiva en una dinámica tarea. Cabe destacar también, el montaje seguido y acompasado que marca un ritmo vigoroso al film y pasa en un santiamén.

En conclusión, la considero una obra inmortal e insustituible en el género musical que atrapa de principio a fin al espectador con sus melodías y bailes coreografiados que entretienen y amenizan el rato del público por su calidad y atractivo visual que además tiene el aliciente de ser el primero rodado en exteriores, finalizando con ello uno de los mejores musicales del séptimo arte. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios y narrativa que vuelven a Un día en Nueva York, un film remarcable y digno de elogio por el que sin duda alguna no pasan los años.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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Un día en Nueva York (1949), 8.0 out of 10 based on 1 rating

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