Un dios salvaje (2011)

un dios salvaje

Un dios salvaje (2011) de Roman Polanski es una comedia dramática de cine negro basada en dos parejas que se reúnen en casa de una de ellas para tratar una agresión del hijo de uno de ellos al otro, intentando ambas ser diplomáticas pero sin embargo poco a poco dejan de serlo. Dirigida con un ritmo dinámico y con un estilo afilado que saca lo peor de las personas con algo cotidiano que se supone se debe llevar con cortesía, es una obra embrollada en sus discusiones que van poco a poco en aumento, absorbiendo al público y dejándolo atónito con una trama provocadora que no va a dejar a nadie indiferente por ser de lo más ingeniosa en lo que expone, concluyendo un incitador film que es de lo más peculiar y sencillo.

La fotografía es lumínica y competente en una labor bien cuidada en detalles de interiores que cumplen con una tarea estéticamente decorativa, logrando un efectivo trabajo que te transporta. La música es rítmica y estimulante en sus melodías que son solo usadas al principio y al final del film para no desviar la atención del espectador de las conversaciones de los protagonistas. Los planos y movimientos de cámara consuman una labor particular y propia que es reconocible del director mediante el uso de la cámara en mano, ininterrumpidos, avanti, retroceso, generales, subjetivos, plano-contraplanos, seguimiento, reconocimiento y tercera persona que hacen partícipe al espectador de la trama.

Las actuaciones son notables y están muy bien trabajadas. Como protagonistas Christoph Waltz está auténtico y convincente en su línea habitual de buenas interpretaciones, Kate Winslet está señalada y creíble, Jodie Foster está irreprochable e histérica en su tarea y John C. Reilly está intachable y convincente, formando los cuatro dos parejas que se esfuerzan en mantener una difícil armonía de comprensión. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones elegantes y formales que marcan la clase media de los protagonistas en una correcta labor que junto con los pertinentes decorados de interiores te transportan in situ.

El guion, escrito por el director junto con Michael Katims y Yasmina Reza, es enrevesado pero a la vez sencillo en sus altibajos de discusiones e incomprensiones, trasmitiendo malos rollos entre matrimonios por tener a un hijo que ha golpeado y roto dos dientes con un palo al hijo del otro matrimonio, finalizando un film cuyo fuerte es esa historia de encuentros y desencuentros, armonías y discusiones para entretener y divertir al público con una trama que no deja a nadie indiferente. Esto se lleva a cabo con una narrativa dinámica y variada según el personaje que pasa de insidiosa y expresiva a insinuante y sarcástica en un mordaz trabajo que es de lo mejor y más recordable del film.

Concluyendo, la considero una obra portentosa y bien trabajada de principio a fin y una gran comedia negra que simula una obra de teatro y mantiene al público pendiente de sus comentarios, discusiones y desacuerdos que aparecen entre los cuatro protagonistas. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, planos, movimientos de cámara y narrativa que hacen de Un dios salvaje, un film ameno e incitador en lo que expone para los seguidores del género y del director.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 7 SOBRE 10

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Un dios salvaje (2011), 7.0 out of 10 based on 1 rating

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