Un lugar en ninguna parte (1988)

                                          un lugar en ninguna parte

Un lugar en ninguna parte (1988) de Sidney Lumet es un drama basado en una familia que se oculta del FBI porque sus padres hace años fueron activistas de un grupo violento y colocaron una bomba que dejo muchos heridos. Dirigida con un ritmo más bien tranquilo y con un estilo personal y efectivo que satisface a toda clase de públicos, es una obra que entretiene y gusta ver por tener una trama bien trabajada en la que tanto su historia como personajes dejan buena sensación tras su visionado, logrando un film notable que es recordado por varios detalles, incluso tiempo después de verlo, en especial por la estupenda interpretación del tristemente desaparecido River Phoenix.

La fotografía es lumínica y evocadora al lugar gracias a unas imágenes competentes y otras hermosas a ratos que logran una labor eficiente que no luce pero si cumple con su cometido. La música clásica rodea el film con sonidos de pianos y otros variados y emotivos que conmueven al público gracias a unas melodías confortantes que añaden sentimentalismo a la película. Los planos y movimientos de cámara consuman una decente labor técnica mediante el uso de los plano-contraplanos, circulares, rotación, generales, seguimiento, reconocimiento, avanti, retroceso y planos medios.

Las actuaciones son creíbles y remarcables, en especial la del protagonista River Phoenix que está convincente en un intachable papel, siendo señalados los acompañamientos de Christine Lahti, Judd Hirsch, Martha Plimpton, Jonas Abry, Ed Crowley, L.M. Kit Carson, Augusta Dabney y Steven Hill. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones informales y humildes por un lado y elegantes y más distinguidos por otro, marcando las diferentes clases sociales y forma de ser de cada protagonista.

El guion, escrito por Naomi Foner, va generando más y más interés en el público a medida que avanza el film, tensando la cuerda de una trama que se va cerrando más y más en la mentira mantenida por la familia que es cada vez más difícil de mantener, finalizando una buena obra que sin ser magistral gusta ver y no decepciona a nadie, incluso al cinéfilo más exigente. Esto se lleva a cabo con una narrativa natural y algo desesperanzada que deja claro el agotamiento que va sintiendo la familia en su continua huida de la justicia. Cabe señalar también, el montaje lineal y seguido que se toma su tiempo en el desarrollo de los personajes y la historia.

En definitiva, la considero una obra notable dentro de su género en los 80 que gusta ver y ofrece una trama interesante que se deja ver por toda clase de públicos aunque no sea imprescindible su visionado, concluyendo un film que tiene detalles recordables y la estupenda interpretación del tristemente desaparecido River Phoenix. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, música, montaje, movimientos de cámara y narrativa que convierten a Un lugar en ninguna parte, en un film vistoso y profundo en algunos aspectos que vale la pena ver y no decepciona a nadie.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 7 SOBRE 10

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Un lugar en ninguna parte (1988), 7.0 out of 10 based on 1 rating

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