Vaya par de idiotas (1996)

                                             vaya par de idiotas

Vaya par de idiotas (1996) de Peter Farrelly y Bobby Farrelly es una comedia basada en un hombre campeón de bolos que echa su vida a perder por apostar dinero contra unos desalmados que lo marcan de por vida. Dirigida con un ritmo dinámico y con un estilo que se centra únicamente en el humor a lo bestia de los hermanos Farrelly, es una obra divertida aunque sin brillo que hace reír a los espectadores que busquen un humor no exigente por sus múltiples situaciones llenas de un humor ácido que llama la atención y queda en la retina por algunas escenas inolvidables, concluyendo un digno film que hace reír y entretiene de principio a fin.

La fotografía es lumínica y evocadora en imágenes repleta de detalles jocosos y llamativos que incluso contiene algunos bellos paisajes, logrando una labor estéticamente bien trabajada. La música es alusiva de cada época en una divertida tarea llena de ritmo para estimular al público en un acertado acompañamiento musical. Los planos y movimientos de cámara consuman una dinámica labor técnica mediante el uso de los detalles, primeros y primerísimos planos, subjetivos, travellings, panorámicos, reconocimiento, grúas, seguimiento, cámara en mano y steadycam que se centran en sacar lo mejor de las actuaciones y la acción.

Las actuaciones son hilarantes y carismáticas cada una en su estilo. Como protagonistas Woody Harrelson está genuino en un papel de perdedor que clava con gracia, Randy Quaid está inocente y acertado como amish y Bill Murray está afilado y auténtico en su línea más habitual, siendo jocosos también los acompañamientos de Vanessa Angel, Chris Elliott, William Jordan y Lin Shaye entre otros. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones sugestivos de cada época y el personaje en una espléndida labor que junto con los decorados y exteriores te transportan in situ.

El guion, escrito por los directores, es de lo más sencillo pero certero en el humor que ofrece gracias al afilado talento de los hermanos Farrelly, que vuelven a la carga con un film hilarante repleto de bromas que quedan en la memoria del espectador, finalizando con ello una película buena en lo que pretende que sin ser indispensable gusta ver y no defrauda. Esto se lleva a cabo con una narrativa expresiva e insinuante que gracias a unos diálogos ocurrentes y burlones agradan el visionado al público. Cabe señalar también, el montaje seguido y acompasado que marca buen ritmo y pasa con humor el rato en un santiamén.

Para finalizar, la considero una obra indispensable dentro del género humor americano de los 90 y en la filmografía de sus directores por ser jocosa de principio a fin y llenar de risas su visionado gracias a sus bromas y situaciones insólitas que son de lo más hilarante para el público menos exigente en humor. Recomendable por su dirección, actuaciones, fotografía, música, montaje, movimientos de cámara, caracterizaciones y diálogos que hacen de Vaya par de idiotas, un film atractivo en el humor ácido que ofrece para echar un buen rato solo o con buena compañía.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 6 SOBRE 10

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