Qué bello es vivir (1946)

que bello es vivir

Qué bello es vivir de Frank Capra, es un drama fantástico, con toques de comedia familiar muy apropiado para levantar la moral, y para las fechas navideñas. Dirigida con un ritmo vigoroso, es íntima y personal, con un gran mensaje de esperanza en su interior. Realizada de modo extraordinario y maravilloso por calar en el espectador y darle ánimos en los malos momentos, quedando definida con emoción arrolladora para cualquier tipo de público. 

La fotografía, es bella y agraciada, además de sensacional y espléndida en sus imágenes navideñas acogedoras que la engalanan, y desde luego alusiva a la trama y elaborada con encanto y detalles. La música, es hermosa y grandiosa, con sonidos estimulantes y emotivos en su hábil acompañamiento de la trama, cautivando al espectador por ser inolvidable y acertada, y exaltando los sentimientos en su visionado de forma magistral. 

Las actuaciones, son deslumbrantes, genuinas y encantadoras. Con James Stewart a la cabeza interpretando con carisma, sentimiento y convicción y Donna Reed natural y cumplidora. Y con excelentes acompañamientos de Thomas Mitchell, Henry Travers y Lionel Barrymore en su detestable papel de señor Potter alma cansada. Empleando diálogos espontáneos y naturales, que son de lo mejor del film por ser ágiles y dinámicos.

El guion, escrito por el mismo director junto con Frances Goodrich y Albert Hackett, es cercano, emotivo y entrañable. Argumentado de forma absorbente y apasionante por su originalidad, y provocando reacciones positivas en el espectador, el cual, queda sorprendido por la lucha entre el pesimismo y la esperanza, dando literalmente ganas de vivir. Y emplea para ello, una narrativa clásica, afable e intachable, que explica brevemente y con mucho acierto, lo que va a ocurrir en el film, creando gran expectativa.

Para concluir, merece la pena destacar unos vestuarios y caracterizaciones sugerentes, elegantes y distinguidos, bien trabajados al detalle y sus personajes. Y unos planos y movimientos de cámaras con travellings, reconocimiento, planos detalles y primeros planos estéticamente trabajados, en un excelente trabajo técnico sobrio, pero acertado.

En definitiva, la considero una obra inmortal e insustituible, un auténtico clásico del séptimo arte y un film de culto, que crea a su alrededor verdaderas tradiciones navideñas de amigos, que la utilizan como nexo de unión para verse, en dichas fechas tan señaladas. Totalmente recomendable por ser apasionante y sentimental, y por estar llena de un optimismo que penetra en el espectador. Y por supuesto, sobresaliente en su dirección, guion, actuaciones, fotografía y música, que hacen de ella una cinta necesaria, no solo para cualquier cinéfilo clásico, sino para todos los públicos en general.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 10 SOBRE 10

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