Hasta siempre, hijo mío (2019)

hasta siempre, hijo mio

Enorme drama el que nos muestra Wang Xiaoshuai basado en las vidas de dos matrimonios desde los años 80 hasta su vejez, aunque el principal tema tratado es la muerte del hijo de uno de ellos, ahogado por accidente en un embalse. Esta desgracia es el verdadero punto de inflexión en la vida de estas parejas, aunque no la única, ya que ocurren muchas desdichas en la vida del sufrido matrimonio, que tras el horrible incidente de perder a su hijo deciden adoptar uno para cubrir su pérdida, aunque el resultado no es el deseado y este no encaja con ellos y decide fugarse e irse por su cuenta. Con esta desgarradora historia, el director logra captar la atención de toda clase de públicos con mano maestra. 

Una de las mejores virtudes de esta película, es que Wang Xiaoshuai descubre al mundo y pone nombre y apellidos, a lo que allí ocurría en la vida social y política con la conocida decisión del gobierno comunista Chino de no dejar más de un hijo por matrimonio para frenar el exceso de población y pobreza que sufría el país, con los dramas que con ello vivían Las familias chinas que quedaban por accidente embarazadas de su segundo hijo. No es corriente que estos temas salgan a la luz enlazando además la culpabilidad de la idea política de un país con el destrozo que causaba en las familias, sobre todo en las más pobres.

Hay múltiples cuestiones en esta obra dignas de elogio y reconocimiento. La mejor de ellas, probablemente, el montaje con flash back que va explicando poco a poco y sin ninguna prisa lo que ocurrió el fatídico día. Un guion que huye de la narrativa lineal y pone de manifiesto el derroche técnico que tiene el director a la hora de realizar el montaje de esta película. Otra cuestión para ser remarcada, son las notables interpretaciones de todos y cada uno de los protagonistas de esta historia amarga y triste, pero bella al fin y al cabo. También merece la pena ser mencionada la dirección artística por los vestuarios y decorados para transportar al público a cada época narrada, y la música que acompaña la trama con sutileza cuando es preciso para aumentar el dramatismo aunque sin caer en lo excesivo. 

En conclusión, la considero una obra destacable y desde luego notable en todo lo que expone. En cómo un matrimonio se entierra en vida en la profunda tristeza de perder trágicamente un hijo, y de cómo afrontan tras eso sus vidas y es además explicado poco a poco a través de un sobresaliente montaje que vuelve atrás en el tiempo para que el espectador vea poco a poco lo que ocurrió el día que murió su hijo. Por lo tanto, gustará a todos aquellos que se aventuren a descubrirla y que dispongan de la iniciativa de ver una cinta de 3 horas de duración que no se les hará larga en absoluto, ya que una vez la has visto te darás cuenta de que no le sobra ni un minuto.

PUNTUACIÓN DEL CINE DE RAMÓN 8 SOBRE 10

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